Silvia M., Barcelona. Estoy de acuerdo con los resultados que se comentan en el artículo «Predictores del bienestar psicológico en los escolares adolescentes» [por Arantxa Gorostiaga, Nekane Balluerka y Aitor Aritzeta, en Mente y Cerebro nº 84, 2017]. Como profesora de instituto también he experimentado que el apego y la empatía entre los alumnos favorece su buen rendimiento académico. De hecho, por lo general, estos beneficios se observan de manera más destacada cuando se les encargan trabajos en grupo y se constata que, en los equipos en los que existe una mayor valoración de los sentimientos de los demás y un fuerte vínculo emocional, mejora el rendimiento de cada uno de los alumnos. Creo que deberían tenerse más en cuenta estos factores psicológicos a la hora de confeccionar los programas educativos.

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