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1 de Julio de 2017
Contaminación

Micropartículas en el cerebro

Las partículas de magnetita logran traspasar la barrera hematoencefálica.

iStock / Just_Super

Las partículas que se desprenden de la combustión producida por un incendio, los vehículos o la industria no solo dañan los pulmones, sino también el cerebro. Aunque hace tiempo que se sospecha que las partículas de polvo que respiramos pueden penetrar en el tejido cerebral, no se había constatado hasta ahora. Barbara Maher, de la Universidad de Lancaster, y su equipo han hallado nanopartículas magnéticas en el cerebro de 37 fallecidos. Según los autores, se trata de micropartículas procendentes de la contaminación ambiental.

Las partículas de magnetita son esféricas y más pequeñas que las que sintetiza el propio cuerpo. Además, poseen estructuras superficiales, lo que apunta a que cristalizaron al enfriarse tras un gran calentamiento, como ocurre en un motor de combustión, por ejemplo.

Con su reducido tamaño, en parte inferior a 200nanómetros de diámetro, la barrera hematoen­cefálica no logra detener estas partículas. Por ello, las micropartículas que respiramos podrían llegar desde los pulmones hasta el cerebro a través de la sangre. Por otro lado, los experimentos con animales apuntan la posibilidad de que tomen un camino más directo: desde la mucosa de las fosas nasales a la estructura cerebral.

Es posible que estos cuerpos extraños promuevan patologías neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer, indica Maher. De hecho, existen indicios preliminares de que el alzhéimer es más frecuente en las personas con mayor cantidad de partículas de magnetita en el cerebro. Con todo, la relación resulta de momento especulativa, comenta Wolfgang Kreyling, quien ejerció como consejero del Centro de Salud Medioambiental Helmholtz de Múnich. Para corroborar los resultados se necesitan más estudios.

Fuente: PNAS USA , vol. 113 págs. 10.797-10.801, 2016

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