Cerebro y libre albedrío

En la investigación del cerebro y la conciencia, las ciencias neurológicas y cognitivas avanzan de forma manifiesta. Ese progreso aporta nuevos planteamientos a cuestiones filosóficas de larga historia.

THOMAS BRAUN / GEHIRN & GEIST

Como cada mañana, el señor Pérez sale de casa hacia el trabajo. En esta época el aire es frío, pero hay un par de rayos de sol que acarician su cara. "¡Qué agradable calorcillo!", piensa para sí, mientras se encamina calle abajo. Hoy decide ir a pie, aun cuando tardará diez minutos más. Dobla a la derecha por la calle de la Muralla.

El señor Pérez olvida en seguida el acontecimiento, pese a haberle ocurrido algo tan excepcional, que los filósofos llevan dos milenios largos dándole vueltas. La radiación solar provoca en su rostro una sensación, vehiculada por neuronas, que él percibe como “agradable”. Todos sabemos lo que es eso: el calor del sol sobre la piel. Pero, todavía hoy, nadie conoce la relación exacta entre la actividad de las neuronas y nuestras sensaciones subjetivas. Expresado de una manera directa: ¿es la actividad de las células nerviosas, en último término, uno y lo mismo que la sensación 'noto calor en la piel'? ¿O se produce la sensación consciente como algo añadido a la actividad nerviosa? Estas preguntas apuntan a uno de los problemas de más dilatada historia en filosofía, el célebre problema de alma y cuerpo. En su formulación actual: ¿cómo se relacionan con nuestra conciencia las actividades de las neuronas cerebrales y otros procesos corporales similares?

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