El cerebro en el espacio

Los vuelos espaciales producen cambios permanentes en los circuitos corticales de las ratas durante el desarrollo postnatal. ¿A qué se deben estas alteraciones?¿Son patológicas o representan cambios plásticos para una mejor adaptación a un nuevo entorno.

El hombre ha evolucionado en un medio terrestre. Su organismo entero se halla adaptado a determinadas condiciones de presión y temperatura, bien conocidas. Desde hace años la medicina espacial ha venido ocupándose de las reacciones del cuerpo de los astronautas ante las situaciones excepcionales que se registran en un medio hostil para el hombre. Pero no existía un estudio sistemático del sistema nervioso. Para paliar esa laguna surgió el proyecto Neurolab, centrado en el comportamiento del sistema nervioso en condiciones de microgravedad. De sus resultados dependerán los futuros vuelos espaciales de larga duración.

La misión Neurolab surgió a raíz de ser declarado 'década del cerebro' el decenio de los noventa. Organizada por la NASA, participaron también agencias espaciales internacionales. A bordo de la nave Columbia, lanzada el día 17 de abril de 1998, para aterrizar el 4 de mayo siguiente, acompañaban a los siete tripulantes una nutrida carga de animales de experimentación: 152 ratas, 18 ratones, 1514 grillos, 223 peces y 135 caracoles. (En la nave viajaron 12 preparaciones histológicas y 9 dibujos realizados por Santiago Ramón y Cajal, en homenaje y reconocimiento internacional al padre de la neurociencia moderna. Sus estudios sobre la microorganización del sistema nervioso, su interpretación magistral de las preparaciones histológicas y sus ideas sobre la degeneración, regeneración y plasticidad, han proporcionado el esqueleto intelectual de nuestra concepción en torno a la estructura y función del cerebro en condiciones normales y patológicas.)

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