Ya hemos leído muchas veces aquella, digamos, ocurrencia de A. N. Whitehead en Process and Reality de que la filosofía europea no era sino notas a pie de página de los Diálogos de Platón. Una exageración, sin duda, pero que planteaba un problema esencial en la historia de la filosofía y de la ciencia. Efectivamente, por esa singularidad y originariedad —al menos en lo que llamamos cultura occidental— de la no-existencia de una terminología filosófica heredada, vemos emerger en la obra de Platón esa terminología, brotando de la misma sustancia del lenguaje natural. La genialidad de Aristóteles habría de ampliar y precisar esos primeros pasos para establecer un universo especulativo, hecho de palabras, donde acogerse la mente humana.

Dos términos que tienen que ver con la función de la inteligencia son lógos y theoría. Por supuesto hay otros muchos que describen el funcionamiento de la mente y su tensión por entender e interpretar el mundo. Es apasionante investigarlos y descubrir cómo el lenguaje abstracto se encarnaba en la realidad de las cosas, en la realidad del cuerpo que pretendía conocerlas.

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