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Neurología de la percepción musical

¿Qué ocurre en nuestro cerebro cuando escuchamos los acordes de Johannes Brahms, Miles Davis o Elvis Presley? La investigación reciente pone de manifiesto que las personas perciben y procesan la música de formas muy distintas.

AKG BERLIN

Tras una intensa jornada laboral, me dejo seducir por mi pieza favorita, el segundo concierto de piano de Johannes Brahms. Al solo de viento de los dos primeros compases siguen los acordes de piano que ascienden con suavidad. Se me agolpan los recuerdos. Rincones de los bosques de Rottweil, estrofas de Eichendorff, la tarde estival en que, con dieciséis años, descubrí el concierto... El final de este tiempo, cuando el pianista va aumentando el volumen y la velocidad hasta la extenuación de sus fuerzas, me deja sin aliento. Siento el éxtasis embriagado del solista, que vuela por la partitura. Estremecedor.

Es imposible transmitir con palabras este tipo de vivencias musicales, tan intensas y subjetivas. En su novela En busca del tiempo perdido, Marcel Proust (1871-1922) describe la música como un medio de comunicación prehistórico que servía para estrechar vínculos sociales. Lo mismo que el lenguaje, la música forma también parte esencial de la cultura humana. Hace más de 35.000 años los hombres fabricaron los primeros instrumentos musicales: de percusión, flautas de hueso y birimbaos. Pero, ¿por qué empezaron a hacer música? ¿Qué provecho obtenían?

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