Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Mayo de 2017
Neurología

El principio de los priones

Se está consolidando una teoría ­controvertida que podría revolucionar los conocimientos sobre la enfermedad de Parkinson: la propagación de proteínas con plegamientos anómalos en el cerebro origina la dolencia. La idea no convence a todos los expertos.

Microfotografía electrónica de transmisión de un cuerpo de Lewy, formado por la proteína sinucleína α con plegamientos anómalos. [LYSIA FORNO / SCIENCE PHOTO LIBRARY / AGE FOTOSTOCK]

En síntesis

Algunos científicos sostienen que la enfermedad de Parkinson se debe a la propagación de proteínas con plegamiento anómalo, en concreto, la ­sinucleína α.

La ­sinucleína α se agrega para formar cuerpos de Lewy, acumulaciones característcas del párkinson. Al parecer, este proceso sucede en diversos estadios.

Los críticos consideran la teoría de la propagación una pista falsa. También ponen en duda la relación directa entre los cuerpos de Lewy y la neurodegeneración.

Fue una reunión que nunca olvidarán. Patrik Brundin y Anders Björklund, dos neuro­científicos suecos, asistían a un simposio en el Instituto Karolinska de Estocolmo, pero les resultaba imposible concentrarse en las charlas. Acababan de recibir unas imágenes del tejido cerebral de una persona que había su­frido la enfermedad de Parkinson. Eran fascinantes. Durante la primera pausa para el café, se llevaron aparte a su colega Jeff Kordower para mostrárselas. Lo que Kordower observó aquel día de agosto de 2007 ha tenido una gran repercusión en la manera en la que muchos investigadores contemplan hoy la naturaleza esencial del párkinson.

Las imágenes pertenecían a un paciente al que se le habían practicado dos injertos de tejido cerebral fetal. Aunque en ese momento el tejido no contaba con más de 16 años, sus células no parecían «adolescentes». Algunas presentaban puntos oscuros. «Le enseñamos imágenes de uno de nuestros pacientes con injertos. Jeff convino en que se trataba de cuerpos de Lewy», relata Brundin, ahora en el Instituto de Investigación Van Andel de Grand Rapids. «Se quedó estupefacto.» Los cuerpos de Lewy son acumulaciones proteínicas características del párkinson. Lo sorprendente del asunto era que estos grumos se localizaban en células que, en teoría, no tenían la edad suficiente para producir la enfermedad.

Kordower, actualmente en la Universidad Rush, ya había examinado el cerebro de una persona fallecida cuatro años después de una intervención similar. Sin embargo, no había encontrado cuerpos de Lewy. Pero el cerebro de otro paciente que había vivido 14 años tras la intervención quirúrgica le esperaba de nuevo en el laboratorio. Cuando volvió y lo examinó, halló las acumulaciones proteínicas en algunas células injertadas.

La publicación de los hallazgos de estos investigadores en Nature Medicine en 2008 conmocionó al sector. Se apuntaba que, con el tiempo suficiente, las alteraciones anatomopatológicas por cuerpos de Lewy podrían propagarse del huésped al injerto.

Las enfermedades neurodegenerativas como el párkinson y el alzhéimer progresan con lentitud. Este rasgo solía considerarse una faceta del deterioro funcional asociado al envejecimiento. Pero cada vez resulta más patente que, en estos trastornos, algo se propaga por el cerebro. Esta idea revolucionaria, y todavía polémica, agrupa a muchas enfermedades neurodegenerativas bajo un mecanismo compartido. «Es la cuestión más controvertida en este campo ahora mismo», afirma el neurocientífico David Sulzer, de la Universidad de Columbia. Si la teoría de la propagación se mantiene, no solo tendrá una repercusión enorme en el diagnóstico y el tratamiento: «Transformará nuestra idea sobre el tipo de trastorno que es el párkinson», afirma Sulzer. Posiblemente, también modificará el concepto de las demás dolencias neurodegenerativas.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.