Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Mente y Cerebro
  • Mayo/Junio 2017Nº 84
Encefaloscopio

Psicoterapia

Gratuito

Fijar la atención para tratar los traumas

Los pacientes con trastorno por estrés postraumáticos muestran una mejoría más notable si fijan su mirada en un estímulo durante la sesión psicoterapéutica.

Menear

El método de desensibilización y reprocesamiento mediante movimientos oculares (DRMO) forma parte de las estrategias terapéuticas de numerosos profesionales especializados en traumas. Consiste en lo siguiente: se pide al paciente que relate el suceso traumático mientras sigue con la mirada la mano del psicoterapeuta, quien la mueve de izquierda a derecha de forma repetida. Los movimientos oculares sacádicos, se piensa, estimulan ambos hemisferios cerebrales, de modo que ayudan a que el afectado «regrabe» en su mente los recuerdos traumáticos. ¿Es eso cierto?

Un equipo dirigido por el médico Martin Sack, de la Universidad Técnica de Múnich, analizó este método en 139 personas con trastorno por estrés postraumático (TEPT). Los probandos asistieron a un máximo de ocho sesiones de DRMO semanales. Habían padecido lesiones físicas, accidentes o agresiones sexuales, por lo que sufrían flashbacks y crisis de ansiedad. Durante la terapia, los experimentadores instruían a cada sujeto para que se situase emocional y mentalmente en el momento del suceso. Un grupo de participantes podía decidir adónde dirigía su atención mientras relataban los hechos. El resto debía fijarse en la mano del terapeuta. Unos la visualizaban quieta, mientras que otros la observaban en movimiento, de un lado a otro.

Los tres grupos manifestaron que sufrían menos síntomas relacionados con el TEPT después de la intervención. Ahora bien, los sujetos que mostraban una mejoría más notable fueron los que habían fijado su mirada en la mano del terapeuta, sin importar si la movía o no. En concreto, el 80 por ciento de estas personas se encontraba mejor tras la terapia, porcentaje que en los participantes que podían elegir adónde mirar solo alcanzaba un 62 por ciento.

Al parecer, la clave para asegurarse el éxito de la exposición terapéutica DRMO reside en que el paciente dirija su atención hacia un estímulo externo determinado. En resumen, la estimulación de ambos hemisferios o, dicho de otro modo, los movimientos oculares de izquierda a derecha, no desempeña ningún papel.

Fuente: Psychotherapy and Psychosomatics, vol. 85, págs. 357-365, 2016

Puede conseguir el artículo en:

BOLETÍN ACTUALIDAD¿Quieres estar al día de la actualidad científica? Recibe el nuevo boletín de actualidad con nuestros mejores contenidos semanales gratuitos (noticias y posts). Si lo deseas también puedes personalizar tu suscripción. BOLETÍN ACTUALIDAD¿Quieres estar al día de la actualidad científica? ¡Recibe el nuevo boletín de contenidos gratuitos! Ver más boletines.