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  • Noviembre/Diciembre 2018Nº 93
Avances

Neurociencia

Esquizofrenia y depresión: dos caras de la misma moneda

Alteraciones en el sistema endocannabinoide podrían hallarse en el origen tanto del trastorno esquizofrénico como del depresivo.

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Dos de las principales causas de discapacidad en el mundo, la esquizofrenia y la depresión, podrían originarse a partir de un mismo sistema de neurorregulación del cerebro: el sistema endocannabinoide. Así, las alteraciones genéticas y epigenéticas que se vinculan a estas dos enfermedades mentales podrían producir disfunciones en el mismo lugar.

La esquizofrenia y la depresión tienen su origen en alteraciones que afectan a sistemas de neurotransmisión acoplados a receptores G (una superfamilia de receptores). Según se pensaba hasta ahora, estos serían, principalmente, el receptor de la dopamina, en el caso de la esquizofrenia, y el de la serotonina, en la depresión. Nuestro trabajo publicado en Translational Psychiatry demuestra que la serotonina también desempeña un papel en la esquizofrenia; además, el receptor N-metil-D-aspartato (NMDA), un subtipo de receptor de glutamato, se encuentra alterado en ambas enfermedades. Pero existe una curiosidad: las alteraciones en los sistemas de neurotransmisión implicados tanto en la esquizofrenia como en la depresión son siempre en el sentido opuesto. Así, por ejemplo, el receptor NMDA muestra una función reducida en la esquizofrenia, pero aumentada en la depresión.

La importancia del sistema endocannabinoide

El receptor NMDA cumple una función relevante en los procesos cognitivos, entre ellos, el aprendizaje y la consolidación de la memoria. Además, contribuye al control de la eficiencia de la neurotransmisión. En este punto, el sistema endocannabinoide inhibe la función del receptor NMDA, aunque no es el único que ejerce ese efecto. Una serie de hallazgos nos llevaron a plantear la posibilidad de que este sistema, mediante los endocannabinoides y los receptores G, podría estar implicado tanto en la esquizofrenia como en la depresión. En otras palabras, ambas enfermedades mentales podrían surgir de la disfunción de un mismo sustrato biológico, aunque con peculiaridades específicas en cada una de ellas.

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