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1 de Marzo de 2005
Trastornos

Obsesión conspirativa

Algunas personas ven por doquier poderosas conspiraciones en acción: el mundo se transforma en un auténtico escenario de teatro. ¿Con qué argumentos se trenzan esas ilusiones conspirativas? ¿Por qué tienen tantos adeptos?

En cuanto el aire circundante se enfría y se carga de humedad se forman nubes de condensación a la cola de los reactores en vuelo. Se trata de un simple fenómeno físico. ¿O no? Hay quien lo ve así: aviones militares camuflados expulsan gotículas que se propagan y que la población asocia acríticamente a nubes de condensación del aire. Pero no son nubes, sino veneno o sustancias esterilizantes. (El lector habrá advertido que hablamos de la teoría chemtrail sobre las líneas nublosas de condensación.)

Pero no hay pruebas irrefutables de ello. Nadie ha podido aislar ningún producto químico sospechoso de tales características. Pese a ello, o precisamente por esa razón, numerosos sitios de Internet se dedican a prevenir sobre la difusión de tales patrañas. Sin embargo, no hay nada, por inverosímil que parezca, que no valga para explicar la existencia de una gran conspiración.

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