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La inteligencia ­social de los delfines

Mientras los estudios en delfinarios han revelado las asombrosas capacidades cognitivas de los delfines, los que se han llevado a cabo en el medio natural a lo largo de treinta años comienzan a desvelar la complejidad de su inteligencia social.

En la naturaleza, los delfines viven en grupos en los que los individuos se asocian según las afinidades, el sexo y la edad. [GETTY IMAGES / PCLARK2 / ISTOCK]

En síntesis

Desde hace 30 años, un equipo de cetólogos investiga los mismos grupos de delfines en libertad y registra numerosos datos sobre la vida social y de su conducta individual.

La información recopilada en el medio natural y en el delfinario comienza a ofrecer una comprensión detallada sobre la vida social, la personalidad y las emociones de los delfines.

Las nuevas técnicas no intru­sivas permiten adquirir datos aún más precisos sobre estos animales, como determinar qué ­delfín del grupo está emitiendo
un sonido.

Pronto serán las ocho de la tarde. Nuestra embarcación permanece anclada en las aguas turquesas de las Bahamas. Mientras el equipo del Proyecto Wild Dolphin se prepara poco a poco para el final de su jornada, la persona que está de guardia anuncia la llegada de los delfines manchados (Stenella frontalis) que estamos estudiando. Un pequeño grupo se aproxima al barco: se trata de dos hembras adultas con cuatro crías. Así pues, van acompañadas de su prole, cada una con su cría, más otros dos ejemplares jóvenes a los que cuidan. Decidimos sumergirnos en el agua para grabarlos y documentar su comportamiento. Tras unos minutos, las dos madres, a las que tenemos bien identificadas gracias a sus marcas y a los motivos que dibujan sus manchas, se alejan y nos dejan a solas con los delfines jóvenes. Regresan no mucho después para recogerlos tranquilamente y reunirse con el grupo que se encuentra más alejado.

Este episodio tuvo lugar hace varios años, pero aún lo recuerdo como si fuera ayer. Me pareció muy extraño que unos animales salvajes dejaran a sus pequeños bajo la responsabilidad de humanos. Muy probablemente esas hembras pensarían que sus criaturas no iban a correr un gran peligro. Bajo la dirección de Denise Herzing, los científicos del Proyecto Wild Dolphin llevan más de treinta años estudiando a este grupo de delfines manchados. Así pues, investigadores y animales se conocen y reconocen.

Más de tres decenios de encuentros regulares

Desde 1985, Herzing y su equipo observan ese grupo de delfines manchados, pero también delfines mulares (Tursiops truncatus, la especie más común en los delfinarios) en misiones que se prolongan durante cien días cada año. El conjunto de datos recopilados es considerable. Los investigadores han identificado varios cientos de ejemplares a partir de marcas corporales, como las cicatrices y las manchas de colores. Puesto que los delfines pueden vivir más de cuarenta años, algunos llevan con el equipo desde el principio del estudio.

El equipo conoce la genealogía de cada ejemplar gracias a los análisis de ADN que efectúan a partir de las heces, el cociente de asociación (es decir, con qué congénere se relaciona cada uno), el índice reproductivo y el reparto de roles en el seno de la comunidad. Los científicos incluso esbozan perfiles de personalidad de los delfines a partir de vídeos que recogen su comportamiento: distinguen entre individuos curiosos y juguetones y otros más tímidos o miedosos. Mediante las grabaciones acústicas comparan las conductas y las producciones vocales, información que contribuye a esclarecer la comunicación social de estos animales.

Los colaboradores del Proyecto Wild Dolphin no son los únicos que estudian los delfines a largo plazo. Dos proyectos más llevan decenios rastreando poblaciones de delfines mulares en Estados Unidos y Australia. Uno de ellos está dirigido por Bernd Würsig, de la Universidad de Texas A&M; el otro, por Richard Connor, de la Universidad de Massachusetts en Dartmouth. La inmensa base de datos que estos tres grupos han creado comienza a ofrecer la perspectiva suficiente para analizar y comprobar determinados conocimientos sobre la vida social de los delfines, en especial, sobre su organización en sociedad y los procesos de aprendizaje.

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