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La magia también es para las aves

Los trucos de magia humanos aportan información sobre la capacidad cognitiva de los animales.

Los trucos de magia humanos, como el juego de trileros, también pueden engañar a los córvidos, ¿pero se deleitan con ellos tanto como nosotros?

El mago entra en la jaula e inicia su espectáculo para un único espectador. En este número especial sustituye las monedas y las cartas por cacahuetes. Se arremanga y muestra sus manos ante un público cautivo: un pájaro córvido llamado Stuka. Enseña un cacahuete, lo agita en el aire y se lo pasa de una mano a la otra. Stuka sigue el rastro de la golosina con el movimiento de la cabeza, cual asistente a un partido de tenis. A continuación, el mago abre la mano derecha y... ¡está vacía! El fruto ha desaparecido. Stuka parece buscar la comida perdida a su alrededor. En vano: el mago la saca de su propia boca. ¿Estuvo el cacahuete todo el rato ahí? El mago vuelve a hacer desaparecer el preciado manjar. Esta vez lo extrae de su oreja. El cacahuete continúa, mágicamente, cambiando de un lugar a otro. Un segundo pájaro se acerca a observar, quizá por curiosidad. La gran cuestión es, ¿en qué están pensando esos dos cerebros aviares?

Elias García Pelegrín aprendió a practicar la magia cuando era estudiante de arte dramático en el Colegio Universitario de Londres. Al graduarse y comprender que la dramaturgia no pagaría sus facturas, empezó a actuar como mago en un bar. También se puso a trabajar como cuidador de un acuario. Allí surgió su fascinación por el posible papel de la transmisión social en los rituales de apareamiento de los pingüinos. Por entonces, había vuelto a la universidad con el objetivo de graduarse en psicología. En la actualidad, García Pelegrín es un estudiante de doctorado en la Universidad de Cambridge decidido a aunar su trasfondo multidisciplinar de psicología, zoología y magia para estudiar la cognición animal.

Recientemente publicó su enfoque científico en la revista Science, en colaboración con Alexandra Schnell, Clive Wilkins y Nicola S. Clayton. Su trabajo sigue los pasos de la investigación que utiliza las ilusiones visuales para comprender mejor la percepción de especies tan dispares como leones, caballos, monos o abejas. Su marco teórico asimismo extiende los análisis previos de la intersección entre magia y neurociencia llevados a cabo en participantes humanos a las mentes no humanas.

Desvíos atencionales y la mente animal

A finales de la década del 2000, los científicos cognitivos comenzaron a explotar los trucos de magia para ahondar en la psique humana; en ocasiones, colaborando con magos profesionales. Un ejemplo de ello es el Simposio «La magia de la consciencia» que organizamos en 2007 en Las Vegas y que reunió a neurocientíficos y magos como Teller, Apollo Robins y James Randi, el cual dio lugar a un artículo académico conjunto que proponía la cooperación entre ambas esferas. En 2008, acuñamos el vocablo neuromagia en un artículo que publicamos en Scientific American ydonde describíamos el emergente campo de investigación. En los años subsiguientes, nuestro equipo y otros grupos han publicado docenas de estudios en los que se emplea la magia para analizar la percepción y la cognición humanas.

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