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Los coronavirus atacan la psique

Los coronavirus SARS-CoV y MERS-CoV provocan, con frecuencia, problemas psíquicos a largo plazo. 

GETTY IMAGES / wildpixel / ISTOCK

Se ha especulado mucho en torno a las consecuencias psíquicas de la pandemia de la COVID-19, sobre todo en lo referente al posible aumento de la violencia doméstica o a las preocupaciones económicas. Científicos británicos han investigado en fecha reciente las repercusiones que podría tener una infección por el coronavirus SARS-CoV-2 sobre la salud mental.

Dado que el agente patógeno se conoce desde hace poco, el equipo dirigido por Jonathan Rogers, del Colegio Universitario de Londres, evaluó 40 estudios a largo plazo sobre los coronavirus SARS-CoV y MERS-CoV, estrechamente relacionados. Dichos gérmenes, descubiertos en 2002 y 2012, también provocan graves enfermedades de las vías respiratorias. De hecho, este tipo de infecciones tienen con frecuencia consecuencias psíquicas a largo plazo: alrededor de un tercio de los afectados muestran síntomas de trastorno de estrés postraumático después de haber enfermado de SARS o MERS, entre ellos, recuerdos recurrentes de la enfermedad. Entre el 19 y el 24 por ciento sufre inestabilidad emocional y agotamiento. Otros tantos refieren problemas de concentración y memoria. Los trastornos del sueño también son comunes. La encuesta se realizó entre las seis semanas y los tres años de la recuperación.

Según los investigadores, si la evolución a largo plazo después de una enfermedad como COVID-19 discurriera de forma similar, habría que prestar más atención a estos síntomas en los pacientes que se han recuperado. Con respecto al nuevo coronavirus, hasta el momento solo se sabe que un tercio de los pacientes sufre estados de confusión, depresión, insomnio o ansiedad en la fase aguda de la infección.

La persistencia de algunos síntomas después de superar las enfermedades por coronavirus podría tener diversas causas. «Es sabido que las infecciones por COVID-19 pueden afectar al sistema nervioso central» indica Norbert Müller, profesor emérito de psiquiatría en la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich. Junto a los efectos directos en el sistema nervioso, también influye haber padecido una dolencia grave, aunque esta circunstancia no es específica de una infección por coronavirus. «Ambas afecciones pueden manifestarse con síntomas de ansiedad, depresión o agotamiento», explica ­Müller, quien no participó en el ­estudio actual.

Asimismo, los científicos del equipo de Rogers citan como factores agravantes el largo aislamiento y la experiencia de los tratamientos de cuidados intensivos, en particular, la respiración artificial. No obstante, con respecto a los resultados, hay que puntualizar que los pacientes con SARS y MERS estudiados recibieron tratamiento durante su hospitalización. Por tanto, los hallazgos no pueden aplicarse sin más a los pacientes con manifestaciones leves de la enfermedad, como sucede a menudo en los pacientes más jóvenes con COVID-19.

Fuente: The Lancet Psychiatry, 10.1016/S2215-0366(20)30203-0, 2020

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