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«Moria hace enfermar a los niños»

Los solicitantes de asilo del campo de refugiados de Moria, en Lesbos, debían esperar años a que se resolviera su solicitud. En una entrevista previa al incendio que terminó con el lugar, la psicóloga Katrin Glatz Brubakk explica los trastornos psicológicos que sufrían los que allí vivían, sobre todo, los niños.

Katrin Glatz Brubakk es psicóloga infantil en la Universidad de Tecnología y Ciencias Naturales de Trondheim, y está especializada en el tratamiento de niños refugiados que sufren traumas. Trabaja por temporadas en proyectos de Médicos Sin Fronteras. Ha estado ayudando en el Congo, Egipto y Grecia, entre otros países. [Ärzte Ohne Grenzen; Cortesía de Katrin Glatz Brubakk]

Médicos Sin Fronteras la envió de julio a octubre de 2019 al campo de refugiados de Moria para encargarse de la atención psicológica. ¿En qué estado se encuentran los niños?

No están bien. Alrededor de una cuarta parte de los que vienen a nuestra clínica se autolesiona. Esta conducta la conocemos de jóvenes que no saben manejar sus emociones y se producen cortes en el brazo, por ejemplo, para calmarse. Pero en Moria hay niños de dos años que se golpean la cabeza contra el suelo, se muerden o se tiran del pelo y se lo arrancan. Primero, es una edad muy temprana para que aparezca un comportamiento de este tipo; segundo, afecta a muchos niños. No se había observado este tipo de conducta en niños pequeños. Se encuentran extremadamente intranquilos porque viven en unas condiciones en las que no consiguen relajarse.

¿Qué función desempeñan los traumas de los afectados?

Muchos niños están traumatizados por experiencias que vivieron en su país de origen o durante la huida. Todos los padres explican que los traumas surgieron en Moria o se agravaron allí. La investigación demuestra que las personas traumatizadas necesitan sensación de seguridad, protección, estabilidad y predictibilidad. Nada de eso puedes tenerlo en Moria. Allí reinan la intranquilidad y los conflictos. Los niños no se sienten seguros. En Moria los días están vacíos de contenido, desestructurados. Los niños no saben si comerán ese día, si dormirán bien o si el vecino de la tienda de campaña contigua volverá a gritar porque tiene pesadillas. Además, desconocen por completo cómo será su futuro. A quien llega ahora a Lesbos le dan cita para una entrevista de solicitud de asilo para principios de 2024. Eso significa que pasarán todavía cuatro años, a no ser que se desmantele el campo de refugiados. Las condiciones de Moria son las que hacen enfermar a los niños, incluso si no presentan problemas previos.

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