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Codicia y crisis económica

La crisis económica internacional vuelve a demostrar las fatales consecuencias de la codicia humana. Los neuroinvestigadores conocen las causas.

© FOTOLIA / Andres Rodriguez

Apenas comenzaban a caer en picado las acciones durante la última turbulencia cuando las bolsas de Frankfurt, Nueva York y Tokio eran nuevamente presa de frenéticas especulaciones. ¿Cómo es posible que la gente siguiera arriesgando su dinero a pesar de las oscilaciones imprevisibles de las cotizaciones y de la inestabilidad de los mercados financieros?

El primer estímulo es la expectativa de una elevada ganancia, opina Barbara Mellers desde la Universidad de California en Berkeley. La posibilidad frecuente de que las especulaciones financieras fracasen no obsta para que las personas sigan apostando. Antes bien, el riesgo hace aún más atractivo el "juego" con el dinero.

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