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1 de Marzo de 2010
Neurociencia

Estimulación de la regeneración cerebral

En el cerebro adulto no surge ninguna neurona nueva, así rezaba una de las tesis roqueñas de la neurología, hoy desmentida. Al menos en dos regiones cerebrales, la neurogénesis persiste activa. Ahondando en su conocimiento, los investigadores en otras áreas cerebrales y, con ello, curar el alzhéimer o el párkinson.

GEHIRN & GEIST / VOLKER STRAETER, BDM DESIGN

"Los circuitos nerviosos son algo fijo, cerrado e inmutable. Todo puede morir, pero nada puede regenerarse." Así formuló Santiago Ramón y Cajal (1852-1934) lo que hasta hace aproximadamente 15 años se ha considerado dogma incuestionable: en el cerebro adulto no aparece ninguna célula nerviosa más. Todas las neuronas se encuentran formadas ya en el nacimiento; posteriormente, va disminuyendo sin cesar su número en todos los mamíferos, incluidos los humanos, ya que las células mueren pero ninguna más surge. Merece subrayarse que ya por entonces Ramón y Cajal añadiera lo siguiente: "Es tarea de la ciencia del futuro modificar este cruel decreto en la medida de lo posible".

Gracias al trabajo pionero de Joseph Altman en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, llevado a cabo a comienzos de los años sesenta del pasado siglo, y a otras investigaciones posteriores, sabemos que al menos dos regiones del cerebro de los mamíferos adultos no se hallan sometidos a tan "cruel decreto". Durante toda la vida se producen allí nuevas células nerviosas. Nos referimos al bulbo olfatorio, encargado de las percepciones olfativas, y al giro dentado, una parte del hipocampo que desempeña una función importante en el aprendizaje y en la memoria [véase "Neurogénesis", por Gerd Kempermann; Mente y cerebro, n.o 19].

La neoformación de células nerviosas en cerebros adultos (neurogénesis adulta) puede observarse en animales con ayuda de retrovirus. Los genes de estos retrovirus sólo pueden incorporarse de forma estable al genoma de la célula huésped durante la división celular; fuera de ese momento, la membrana del núcleo celular impide la penetración de ADN.

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