Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Marzo de 2010
Envejecimiento

¿Existe o no la crisis de la madurez?

Aunque son muchos quienes al envejecer tratan de aferrarse a su juventud, las personas de mediana edad se sienten, en realidad, más felices y satisfechas en su vida cotidiana que los adultos jóvenes.
Jupiterimages
Muchas personas están convencidas de que la madurez conlleva una crisis vital inexorable, pero la sociología no respalda semejante idea. En realidad, y según un estudio reciente, sólo el 26 por ciento de los adultos de más de 40 años manifiestan experimentar una crisis tal. No se está diciendo que las personas de mediana edad se hallen libres de problemas o de sufrimientos psicológicos, sino que esas penalidades suelen deberse a la enfermedad o la pérdida de seres queridos, no a la edad propiamente dicha.
La noción de crisis mesovital partió de seguidores de Sigmund Freud, quien consideraba que, durante la segunda mitad de la vida, los pensamientos nacían del temor a una muerte ya entrevista. Aunque son muchos quienes al envejecer tratan de aferrarse a su juventud, las investigaciones que he realizado me dicen que las personas de mediana edad se sienten más felices y satisfechas en su vida cotidiana que los adultos jóvenes. Ya se han abierto paso en la vida, se han estabilizado en su trabajo y han crecido los hijos. La mediana edad constituye, en promedio, una etapa feliz.
Las crisis mesovitales están, a menudo, más definidas por la percepción ajena que por la nuestra propia. Es probable que muchos estereotipos clásicos, como la adquisición de un costoso coche deportivo, tengan más que ver con la mejoría de estatuto económico que con el ansia de recobrar la juventud: por fin resulta posible concederse placeres más exquisitos y caros.
También puede ocurrir que no se observen en la madurez muchas crisis genuinas, por la sencilla razón de que a esa edad, los adultos no tienen tiempo para ellas. Alcanzada esa fase llevan a sus espaldas la responsabilidad de los hijos, todavía en años de formación, y de sus padres, que sí han envejecido. Es posible, también, que hayan pasado a ocupar puestos de gestión, que les exigen mayores responsabilidades laborales.
A menudo, la idea de crisis de mediana edad sirve de justificación admitida para conductas que se dan a partir de los cuarenta o cincuenta años. ¿Insatisfacción laboral? ¿Dificultades en las relaciones afectivas? Existe una multitud de explicaciones para tales experiencias. Y aunque lo fácil sea culpar a una crisis de edad, lo más probable es que la edad nada tenga que ver.

Puedes obtener el artículo en...

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.