Ver es creer

Póngase a prueba para aprender lo que las sombras nos revelan sobre el cerebro.

© ISTOCKPHOTO / Ewen Cameron

La imagen visual es intrínsecamente ambigua: la de una persona en la retina sería del mismo tamaño, ya se tratase de un enano visto desde cerca como de un gigante a mayor distancia. La percepción consiste, en parte, en la aplicación de ciertas hipótesis concernientes al mundo con el fin de resolver este tipo de ambigüedades. Ello da ocasión a utilizar las ilusiones para traer a primer plano las reglas e hipótesis que el cerebro contiene y aplica. En este artículo nos ocuparemos de ilusiones debidas al sombreado.

En a, los discos son ambiguos: podemos imaginar que los de la hilera superior corresponden a esferas convexas, o "huevos", iluminados desde la derecha, y que los de la hilera inferior son alvéolos, concavidades. Pero podemos también concebir estos discos a la inversa, pues trasladando mentalmente la fuente luminosa de la derecha a la izquierda resulta fácil conseguir que alvéolos y huevos truequen sus papeles. Esta observación revela que los centros visuales del cerebro cuentan con una presunción implícita, a saber, que toda la imagen se halla iluminada por un solo punto de luz, una hipótesis razonable, pues hemos evolucionado en un planeta que tiene un único sol.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Contenidos relacionados

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.

Responsable: Prensa Científica, S.A. Finalidad: enviarle por correo electrónico los boletines que haya solicitado recibir. Derechos: tiene derecho a acceder, rectificar y suprimir sus datos, así como a otros derechos, como se explica en la información adicional y detallada que puede consultar en nuestra Política de Privacidad.