Cómo el yoga modifica el cerebro

Posturas de yoga como el perro boca abajo, el guerrero y el bailarín alivian la depresión, la ansiedad y el dolor. Esta disciplina también sirve para entrenar la memoria. ¿Cómo es posible?

JOMKWAN/ GETTY IMAGES/ ISTOCK

En síntesis

La práctica del yoga tiene un efecto curativo: no solo nos hace estar físicamente en forma, sino que también reduce el estrés y aumenta nuestro bienestar general.

Además, influye de manera positiva sobre la estructura y el funcionamiento cerebral. Numerosos estudios apuntan a una mejoría en el rendimiento cognitivo y una ralentización de la neurodegeneración propia de la edad.

Sin embargo, la investigación sobre el yoga resulta compleja. Se necesitan estudios más exhaustivos (con más participantes y a largo plazo) para obtener resultados concluyentes.

El yoga es más que una moda. Es un movimiento. Esta práctica importada de la India se ha convertido en una actividad popular en los países de Occidente. Millones de personas realizan el saludo al Sol, estiran las piernas en el perro boca abajo o se sientan unas junto a otras en la postura del loto. Para meditar, relajarse, controlar el estrés, fortalecer la espalda o mantenerse en forma. Y la mayoría experimenta una mejoría en su estado físico y mental. ¿Qué hay detrás de ello?

Médicos y psicoterapeutas llevan decenios estudiando los efectos curativos del yoga. En 1956, la neuróloga Mariella Fischer-Williams, de los Hospitales Universitarios de Birmingham, informó en un artículo de una paciente que había aliviado sus dolores crónicos a través de ejercicios de meditación, liberándose finalmente del dolor. Le siguió en 1975 una investigación más completa de Chandra Patel y W. R. S. North, del Hospital Northwick Park en Inglaterra. Con ayuda de 34 pacientes, el equipo demostró que el yoga reduce la presión arterial alta más que la mera relajación. Incluso entrena la memoria visuoespacial, comprobó en 2016 un grupo dirigido por Helen Lavretsky, de la Universidad de California en Los Ángeles, en un trabajo en el que participaron personas mayores con déficit cognitivo leve. Por otro lado, según parece, estos ejercicios también ayudan a paliar la depresión y la ansiedad.

Pero ¿a qué se deben tales efectos? Con el fin de averiguarlo, unos científicos analizaron mediante resonancia magnética las regiones cerebrales de un grupo de personas. Pretendían descubrir de la manera más objetiva posible el modo en el que el yoga modifica la actividad cerebral. Sin embargo, estudiar esta práctica del Lejano Oriente no resulta sencillo.

«En primer lugar, nos encontramos con la cuestión de la definición», explica Holger Cramer, jefe de investigación de la Clínica de Naturopatía y Medicina Integrativa de las Clínicas Evangélicas Essen-Mitte. Por tradición, el yoga incluye una combinación de ejercicios de estiramiento intensos y posturas (asanas), así como distintos procedimientos de relajación y meditación (samyama). La respiración (pranayama) también desempeña un papel esencial. De hecho, se considera que la respiración es un nexo entre cuerpo y mente que ayuda a eliminar «el velo que cubre la luz interior», según se lee en los Yogasutras, antiguos textos sobre el yoga.

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