En el cuerpo equivocado

Nacer con un sexo, pero identificarse con otro distinto. ¿Es posible «leer» en el cerebro de las personas transgénero si son más femeninas o masculinas?

SHCHERBAK VOLODYMYR/ GETTY IMAGES/ ISTOCK

En síntesis

Los investigadores han estudiado el cerebro en busca de signos de la identidad de género. Según los hallazgos, es posible que las personas transgénero tengan un fenotipo cerebral propio que no sea ni típicamente masculino ni típicamente femenino.

No obstante, las diferencias estructurales que se han observado consisten en distribuciones estadísticas poco marcadas que no pueden extrapolarse a todos y cada uno de los cerebros.

En la búsqueda del centro cerebral que alberga la identidad de género, se ha descubierto una red en la corteza prefrontal dorsomedial que, al parecer, codifica la figura corporal con la que nos identificamos.

En agosto de 2021, la levantadora de pesas neozelandesa Laurel Hubbard hizo historia: se convirtió en la primera persona transgénero reconocida que competía en unos Juegos Olímpicos. Participó en la categoría de mujeres. Hubo muchas críticas aduciendo que, como era genéticamente de sexo masculino, contaba con una ventaja competitiva. Pero Hubbard cumplía las normas marcadas por el COI: durante los 12 meses anteriores a la prueba, su nivel de testosterona se había mantenido por debajo del límite máximo permitido.

Hoy en día, el tema de las personas «transgénero» (se identifican con un sexo distinto del que le asignaron al nacer) se encuentra omnipresente en los medios de comunicación, la política y la sociedad en general. Igual que en el caso de Hubbard, se debaten de forma acalorada las cuestiones más diversas: ¿en qué categoría tienen que participar los deportistas trans? ¿Deben usar estas personas los baños de hombres o los de mujeres? ¿Y qué pronombre («él» o «ella») hay que usar para referirse a ellas?

Como neurocientífico, me plantean con frecuencia la siguiente pregunta: ¿el cerebro de una persona que nació hombre pero se identifica como mujer (o a la inversa) presenta unas características más masculinas o más femeninas? Esta cuestión resulta difícil de responder por diversos motivos. Para empezar, debemos aclarar qué determina que un cerebro sea masculino o femenino. Según sabemos en la actualidad, el encéfalo de hombres y mujeres se asemeja más de lo que se creía durante mucho un tiempo.

Los resultados no son generalizables

Sin embargo, existe cierta controversia. Stuart Ritchie y su equipo de la Universidad de Edimburgo revisaron en un estudio de 2018 las diferencias anatómicas del cerebro de unos 2500 hombres y mujeres. Los datos procedían del Biobanco del Reino Unido, que contiene imágenes cerebrales de alrededor de 500 .000 participantes británicos.

Los científicos constataron que, en promedio, los hombres presentan, entre otras características, un mayor volumen cerebral y más superficie cortical. Las mujeres, en cambio, parecen compensar el cerebro, en promedio un poco más pequeño, con una sustancia gris de mayor grosor. Esta estructura alberga la mayor parte de los somas neuronales, mientras que las largas prolongaciones de las neuronas constituyen la sustancia blanca. Otros científicos habían hallado divergencias en estudios anteriores. Por ejemplo, las mujeres presentan una corteza prefrontal medial mayor, y el hipocampo de los hombres es proporcionalmente más voluminoso. A pesar de estas observaciones, las generalizaciones deben tomarse con precaución: reflejan una tendencia que no es aplicable a todos los cerebros. Eso sucede, en la misma medida, con el cerebro de las personas trans.

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