La falta de sueño reduce la disposición a ayudar

Al parecer, las áreas cerebrales relevantes para la empatía se hallan menos activas
cuando estamos cansados.

MARIA KORNEEVA/ GETTY IMAGES/ ISTOCK

Un adulto debe dormir entre siete y nueve horas por noche, según recomienda la Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos. Las personas que descansan menos de manera regular, no solo se arriesgan a estar cansadas y agotadas al día siguiente; también aumenta el riesgo de padecer diversas enfermedades, entre ellas, dolencias cardiovasculares y diabetes. Un equipo de la Universidad de California en Berkeley, dirigido por Eti Ben Simon, ha descubierto otro efecto secundario de la privación del sueño: al parecer, las personas se comportan de forma menos altruista después de un breve descanso nocturno, informan en PLoS Biology.

Los autores investigaron la conexión entre la utilidad de dormir y la falta de sueño a partir de tres estudios. En uno de ellos, solicitaron a 136 hombres y mujeres que llevaran a cabo un diario del sueño durante cuatro jornadas. También les preguntaron cada mañana sobre su disposición a ayudar ese día mediante diversos supuestos: si, de camino al trabajo, se cruzaban con una mujer cargada con numerosas bolsas de la compra, ¿se tomarían el tiempo de ofrecerle ayuda? Y si vieran que un compañero de trabajo acaba de perder el autobús para ir a casa, ¿le llevarían en su coche? Según constataron los investigadores, cuando los participantes habían dormido menos o peor el día anterior, se mostraban menos dispuestos a llevar a cabo esas tareas.

Un análisis de datos más amplio confirmó que la falta de sueño puede influir en la disposición de ayudar, pero no solo en situaciones hipotéticas. Para su segundo estudio, el equipo evaluó más de tres millones de donaciones económicas que habían sido efectuadas entre 2001 y 2016 en los días anteriores y posteriores al cambio del horario de verano en Estados Unidos. Cada año, los relojes se adelantan una hora en marzo, lo que supone una hora menos de sueño para la mayoría de los ciudadanos. También en ese caso, hallaron que las personas eran menos generosas en los días posteriores al cambio de hora. En los países en los que no se practica dicha adaptación estacional, tal patrón no se daba. El fenómeno tampoco se observó durante el cambio del horario veraniego al de invierno, lo que indica que el efecto podría encontrarse relacionado con la reducción en el tiempo de sueño.

Modificación de la actividad cerebral

Pero ¿por qué motivo una escasez de sueño altera el comportamiento social? El tercer experimento podría ofrecer una respuesta a dicha cuestión. Los científicos dejaron dormir a 24 adultos jóvenes sanos en el laboratorio de sueño una noche, mientras los mantenían despiertos otra. Después de la estancia nocturna en vela, los participantes se mostraron menos dispuestos a ayudar a los demás. Ello se reflejaba asimismo en su cerebro. Según revelaron los escáneres cerebrales, las áreas que contribuyen a anticipar los pensamientos y sentimientos de otras personas estaban menos activas tras una noche sin caer en los brazos de Morfeo.

«Es como si esas regiones del cerebro no reaccionaran cuando intentamos interactuar con otras personas después de no haber dormido lo suficiente», explica Ben Simon. Al parecer, el sueño es una suerte de lubricante para el comportamiento humano prosocial, empático, amistoso y generoso, añade Matthew Walker, otro de los científicos de la investigación.

Este artículo apareció publicado en línea en la sección de Actualidad Científica el 31 de agosto de 2022.

Puedes obtener el artículo en...

También te puede interesar

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.

Responsable: Prensa Científica, S.A. Finalidad: enviarle por correo electrónico los boletines que haya solicitado recibir. Derechos: tiene derecho a acceder, rectificar y suprimir sus datos, así como a otros derechos, como se explica en la información adicional y detallada que puede consultar en nuestra Política de Privacidad.