Absortos en el instante

Todos conocemos la agradable sensación de estar inmersos en una actividad. Sin embargo, no siempre sucede. Existen métodos para que esos momentos productivos surjan más a menudo.

ISTOCK / CHBD

En síntesis

Las personas que experimentan un estado de fluidez en el trabajo o en las actividades de ocio se abstraen del tiempo, de sí mismos y de su entorno.

Durante el fluir aumentan moderadamente los niveles de cortisol en sangre. Pero, al contrario de lo que ocurre en el estrés, estos momentos generan placer y fomentan el bienestar.

El estado de fluidez también incrementa la productividad. Un ejercicio físico moderado, las pausas regulares y el apoyo de los demás, entre otros factores, pueden aumentar la frecuencia con la que se experimenta el fluir.

«Mis pensamientos son claros y están focalizados. Me encuentro por completo en el aquí y el ahora, sumido en lo que hago en este instante. Me siento bien. El mundo exterior está muy lejos. Apenas me percibo a mí mismo y a mis preocupaciones.» Con declaraciones similares de deportistas, artistas y científicos, el psicólogo Mihály Csíkszentmihályi describió en 1975 esos momentos especiales en los que las personas se sumergen por completo en su actividad y olvidan todo lo que hay a su alrededor. Este investigador húngaro-americano, que trabajó durante muchos años en la Universidad de Chicago, denominó fluir (flow) a este estado de satisfacción.

Desde entonces, la investigación ha aportado numerosas pruebas de que, por lo común, la experiencia de fluir no se experimenta solo como una recompensa inmediata; cuando surge de forma regular puede incrementar también el bienestar general, el rendimiento físico y mental y la satisfacción vital. ¿Qué podría ser más apropiado que buscar vías para fomentar este tipo de momentos en nuestro día a día?
Todo el mundo ha experimentado alguna vez el estado de fluidez, ya sea durante el tiempo libre o en el trabajo, pedaleando o jugando, tocando la guitarra o pintando, llevando a cabo manualidades o tareas desafiantes. Cuando uno llega a «fluir» es capaz de alcanzar resultados extraordinarios. ¿A qué se debe?

Una primera respuesta reza: fluir es, sencillamente, una sensación placentera. Apreciamos lo que nos regalan esos momentos de ensimismamiento, por lo que buscamos experimentarlos con mayor frecuencia y, de esta manera, mejoramos nuestras capacidades. En 2008, Stefan Engeser, de la Universidad Friedrich Schiller de Jena, y Falko Rheinberg, de la de Postdam, descubrieron que los alumnos que lograban fluir cuando estudiaban estadística obtenían mejores notas en el examen final. Ese tipo de instantes especiales les ayudaba a prepararse para la prueba.

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