Ataque de locura homicida

La mayoría de las personas que han cometido un asesinato múltiple a causa del llamado síndrome de Amok, o ataque de locura homicida, muestran sentimientos de omnipotencia y el deseo de que no se les olvide nunca.

Los dos jóvenes que en 1999 asesinaron a una docena de alumnos y un profesor en el estadounidense instituto ­Columbine han sido venerados por muchos de sus futuros imitadores. [GETTY IMAGES / HULTON ARCHIVE / KEVIN MOLONEY]

En síntesis

Los científicos de la Universidad de Giessen han investigado casi todos los actos homicidas entre 1964 y 2016 para averiguar la personalidad y los motivos de los autores.

Los homicidas actúan por ira, odio y venganza hacia la sociedad o hacia grupos concretos y tienen el deseo de captar la atención mediática.

Casi todos han anunciado su acto con antelación o han manifestado simpatía hacia asesinos en masa anteriores. Sin embargo, a menudo estas señales de aviso no se han tomado en serio.

El 18 de julio de 2016, un refugiado de 17 años atacó con un hacha y un cuchillo a cuatro pasajeros de un tren regional que circulaba por las inmediaciones de la cuidad alemana de Wurzburgo. Los medios de comunicación informaron del suceso durante días. El joven había registrado con su teléfono móvil un vídeo en el que se confesaba adepto al Estado Islámico.

Pocos días después, el 22 de julio hacia las seis y media de la tarde, empezaron las primeras comunicaciones y emisiones especiales sobre unos posibles actos terroristas en Múnich. En un principio se habló de varios sujetos provistos de armas que habían sido vistos en distintos sitios de la ciudad. Hubo un gran despliegue policial. También se interrumpió la circulación del metro, se acordonó la ciudad y los ciudadanos que se encontraban en la calle buscaron refugio en los establecimientos comerciales. La televisión mostraba imágenes de agentes de policía fuertemente armados que ponían en seguridad a las personas. En las redes sociales se precipitaban los rumores. Hasta medianoche no se supo que un solo homicida de 18 años había disparado a nueve personas en el centro comercial Olympia de Múnich y que, finalmente, se suicidó.

En el marco de este clima mediático caldeado, al cabo de 48 horas un ciudadano sirio de 27 años perpetró otro ataque suicida en Alemania en nombre del islam: se voló por los aires frente a la entrada de un festival de música que se celebraba al aire libre en Ansbach. Un total de 15 personas resultaron heridas.

¿Qué lleva a cometer tales acciones? ¿Se pueden evitar? Con el fin de averiguarlo, investigadores de la Universidad de Giessen analizamos entre los años 2013 y 2016 el ataque de locura homicida o síndrome de Amok.

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