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Una clínica belga en Duffel, cerca de Amberes, alberga desde hace un año un total de 3348 cerebros de pacientes psiquiátricos fallecidos. Se trata de la mayor colección de este tipo en Europa, ­asegura la revista Psyche en Brein, edición belga de Mente y Cerebro. Estas muestras provienen del gran legado que dejó el neuropatólogo británico John Corsellis, quien trabajó en una clínica de Essex a principios de los años cincuenta del siglo pasado.

Entre 1954 y 1997, alrededor de 8000 de sus pacientes le confiaron los restos mortales. A finales de los años noventa, tras el fallecimiento de Corsellis, la colección pasó a manos del Centro de Salud Mental del Oeste de Londres, perteneciente al Servicio Nacional de Salud. Pero, por falta de espacio, una parte se trasladó a la Universidad de Amberes. Así se reubicaron los 3348 cerebros, con sus historiales clínicos correspondientes, en el sótano del centro psiquiátrico de Duffel.

«La colección no solo resulta muy particular por su envergadura. Una parte de los cerebros procede de una época en la que los pacientes aún no recibían medicación», explica Manuel Morrens, profesor de psiquiatría clínica en la Universidad de Amberes. De este modo, las posibles modificaciones cerebrales podían atribuirse a la propia enfermedad.

Morrens y su colaboradora Violette Coppens tienen previsto analizar si las muestras presentan señales de inflamación con el fin de indagar el papel de dicha alteración en enfermedades psiquiátricas como la depresión o la esquizofrenia.

Fuente: EOS Psyche & Brein, n.o 5, 2016

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