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1 de Marzo de 2015
Psiquiatría

Cómo afrontar la psicosis

Dos de cada cien personas desarrollan una psicosis esquizofrénica a lo largo de su vida. Aunque una parte de los afectados experimenta una sola fase, la mayoría debe aprender a manejarse con los episodios psicóticos recurrentes.

MEIKE TEICHMANN

En síntesis

El tratamiento temprano de la psicosis puede mitigar el desarrollo de un trastorno psicótico. Una terapia apropiada también puede prevenir las recaídas.

Durante la fase aguda es importante transmitir un sentimiento de seguridad al paciente, protegerle de los estímulos y dejar que se tranquilice. Si existe un peligro para su salud o la de los demás conviene su ingreso en una clínica.

Los períodos en que los afectados no presentan crisis pueden aprovecharse para establecer acuerdos con ellos sobre su tratamiento en las fases agudas. Puede determinarse qué médico debe tratarles, entre otros aspectos.

Sobre casi ninguna otra enfermedad mental circulan tantas ideas erróneas como en torno a la esquizofrenia. A menudo, en el lenguaje habitual, tildamos a una persona de «esquizofrénica» cuando su comportamiento nos resulta incoherente o muestra caras contradictorias de su personalidad. Pero los psiquiatras y los psicólogos entienden un concepto bien distinto cuando diagnostican una esquizofrenia: en las fases agudas de la enfermedad (psicosis esquizofrénica) los afectados viven una realidad distorsionada.

Estas personas detectan hechos sospechosos en ambientes y situaciones normales: la antena parabólica del tejado del vecino se convierte en una suerte de dispositivo de vigilancia, por ejemplo; y la mujer sentada en la terraza de la cafetería se halla compinchada con los perseguidores. «Lleva un jersey verde igual que yo. ¿Cómo podía saber ella que me lo iba a poner?», puede preguntarse el sujeto psicótico.

Por lo general, durante una fase aguda, el afectado no distingue entre sucesos casuales e importantes. Ninguna prueba en contra le parece lo bastante convincente, pues la sensación de que algo inquietante va a suceder le resulta más fuerte. Al comienzo, tras el brote, dudan a menudo del contenido real de sus vivencias. Incluso en las fases agudas, cuando la enfermedad todavía no resulta clara, algunos se plantean la posibilidad de acudir al médico.

Las experiencias alteradas no surgen, por lo común, de un día para otro; la psicosis suele avanzar de manera gradual. Desde los primeros síntomas hasta que la enfermedad resulta manifiesta pueden pasar varios años. Los hombres presentan los primeros síntomas generalmente entre los 15 y los 25 años; las mujeres, entre los 15 y los 30. Algunas desarrollan la primera psicosis durante la menopausia.

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