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1 de Marzo de 2015
Psicología forense

Justicia a través del perdón

Los encuentros cara a cara entre víctima y perpetrador benefician a ambas partes.

THINKSTOCK / MOODBOARD

Nuestro sistema legal no suele ayudar ni al afectado ni al delincuente. Mientras que las víctimas pueden padecer estrés postraumático años después de haber vivido el delito, a los condenados les resulta difícil integrarse en la sociedad tras salir de prisión. Su escasa rehabilitación contribuye a que, en muchos casos, regresen a una vida delictiva. Con el fin de poner remedio a estas imperfecciones, los defensores de la justicia restaurativa abogan por implantar los encuentros cara a cara entre víctima y ofensor.

Los afectados que han participado en este tipo de discusiones afirman sentirse capaces de perdonar; los autores del delito, por su lado, aseguran sentirse arrepentidos de sus actos. En pocas palabras, se ha observado un cambio de actitud por ambas partes. Dos estudios recientes confirman la eficacia de la justicia restaurativa.

Carolina M. Angel, criminóloga de la Universidad de Pensilvania, junto con otros investigadores, examinó en Londres los efectos de la justicia restaurativa a partir de las entrevistas entre víctimas de hurto o robo en el domicilio y sus respectivos perpetradores. A una parte de los afectados, elegidos al azar, se les ofreció la posibilidad de recurrir a los tribunales y participar también en una entrevista de justicia restaurativa o de atenerse al sistema legal. Los demás participantes formaron el grupo de control.

Moderadores expertos presidieron los encuentros cara a cara. En estas sesiones, el delincuente analizaba junto con la víctima y la familia y los amigos de esta las consecuencias de su delito. Según se comprobó, alrededor de una cuarta parte de los afectados que pasaron por el sistema de justicia criminal ordinario manifestaban síntomas de estrés postraumático. En cambio, solo un 12 por ciento de los participantes en la reunión con el delincuente presentó ese trastorno. «La justicia restaurativa ofrece a las víctimas una oportunidad para replantear su caso y sanar en el proceso», afirma Angel.

El segundo estudio, publicado en marzo de 2014 en el Journal of Quantitative Criminology y dirigido por Lawrence Sherman y Heather Strang, ambos de la Universidad de Cambridge, analizó si dichos métodos reducían la reincidencia. Los criminólogos centraron su trabajo en 10 juicios con el fin de examinar los efectos de la justicia restaurativa en delincuentes. Según comprobaron, los convictos que participaban en los encuentros cara a cara cometían posteriormente menos delitos; además, el procedimiento ofrecía una buena relación entre coste y eficacia.

Investigaciones de los últimos veinte años han demostrado que la justicia restaurativa funciona, si bien tales prácticas son raras en el sistema judicial estadounidense. Sus partidarios afirman que tal renuencia emana de una cultura de castigos duros y de la necesidad de los políticos de presentarse «con tolerancia cero». Sin embargo, han ido surgiendo programas piloto en distintos puntos del país. Los investigadores tienen la esperanza de que estos hallazgos sirvan de estímulo para sucesivos cambios.

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