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1 de Marzo de 2015
Neurociencia

La testosterona, una hormona enigmática

Desde hace decenios se dice que el exceso de testosterona en la sangre convierte a los hombres en agresivos, impulsivos y antisociales. Sin embargo, esta hormona sexual actúa de forma polivalente sobre la psique humana. Hoy se sabe que contribuye incluso a la ecuanimidad.

THINSKTOCK/ SHIRONOSOV (hombre); THINKSTOCK / OLLAWEILA (molcécula)

En síntesis

La testosterona es la hormona sexual masculina por excelencia. Los valores altos de esta sustancia se relacionan con un comportamiento agresivo frente a los rivales y a la pareja sexual, según se ha hallado en animales.

Sin embargo, no se ha demostrado que esta sustancia provoque una conducta agresiva. Estudios empíricos revelan que, por el contrario, fomenta la cooperación.

Se desconoce la función cerebral del estradiol, la hormona sexual femenina. En el hombre, este compuesto se sintetiza a partir de la testosterona. El estradiol podría influir en nuestra conducta.

Jaime es un tipo masculino, musculoso y de cara angulada, que cuenta con varias trifulcas en su haber. Una noche propinó una paliza a Ricardo, un muchacho menos fornido que él, a las puertas de un local nocturno. No pudo aclararse el motivo de la pelea ni quién de los dos había empezado la refriega; solo el juicio de los amigos de Jaime resultaba unánime: su colega se encontraba «dominado por la testosterona». Ese es el motivo por el que a menudo se comporta de forma agresiva y reacciona de manera descontrolada si le provocan.

La hormona masculina testosterona goza de mala fama por tradición. De acuerdo con el cliché, prefigura unos rasgos físicos más masculinos y, lo preocupante, fomenta un comportamiento antisocial y agresivo, además de la adicción al sexo. Allá por los años setenta del siglo pasado, el actor estadounidense Alan Alda bromeó sobre la existencia de una «intoxicación de testosterona» que afectaba a casi todos los hombres y que provocaba que se comportaran de un modo tan particular. Todavía hoy se utiliza el término inventado por Alda (en inglés, testosterone poisoning) para referirse al estereotipo negativo y comportamiento irracional de los hombres. Desde hace relativamente poco se investiga si esta sustancia influye realmente en la conducta social. Algunos resultados sorprenden.

La testosterona constituye una de las hormonas sexuales más importantes; además, despliega numerosos efectos sobre el cuerpo. Se halla presente en la sangre de los hombres, aunque también en la de las mujeres. En ellas, sin embargo, la concentración es casi diez veces menor.

Este mensajero químico se produce en los varones sobre todo en las células de Leydig, que se alojan en los testículos. En las mujeres, la mitad se genera en los ovarios y la placenta, mientras que la otra mitad se produce en forma de hormona precursora en la corteza suprarrenal. La testosterona atraviesa sin problemas la barrera hematoencefálica, por lo que su concentración en la circulación sanguínea indica qué cantidad de la misma está disponible en el cerebro, lugar en el que actúa sobre la conducta.

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