Las lesiones en la cabeza pueden causar un trastorno mental

Un traumatismo craneoencefálico eleva el riesgo de desarrollar una psicopatología, sobre todo durante la adolescencia.

AURORA / KIRK MASTIN

Los datos sobre la influencia que las lesiones en la cabeza pueden ejercer en la aparición de enfermedades mentales resultaban confusos hasta ahora, puesto que los estudios adolecían de una metodología deficiente o proporcionaban resultados ambiguos. Un artículo publicado en abril de 2014 en American Journal of Psychiatry aporta luz a la cuestión. Según indican sus autores, incluso una sola lesión en la cabeza eleva el riesgo de trastorno mental, sobre todo si la lesión se sufre en la adolescencia.

Investigadores dirigidos por Sonja Orlovska, de la Universidad de Copenhague, analizaron el historial clínico de 113.906 personas hospitalizadas por traumatismo craneoencefálico a lo largo de un intervalo de 23 años. Descubrieron que, además de los síntomas cognitivos provocados por daños estructurales del cerebro (delirios, por ejemplo), los afectados presentaban más posibilidades de desarrollar diversas enfermedades psiquiátricas en comparación con la población general. El riesgo de padecer una esquizofrenia era en su caso un 65 por ciento mayor, porcentaje que ascendía a un 59 por ciento en relación con la depresión. Aunque este riesgo resultaba máximo durante el año posterior al traumatismo, se mantenía elevado a lo largo de los 15 años siguientes.

Una vez que el equipo controló los factores que podían crear confusión en el estudio (proclividad a los accidentes o historias familiares de trastornos psiquiátricos) encontró que el mejor predictor de una esquizofrenia, depresión o trastorno bipolar posterior era que el traumatismo craneoencefálico se hubiese sufrido entre los 11 y los 15 años.

«En estudios anteriores se había observado que las lesiones en la cabeza provocan inflamación en el cerebro, lo que, a su vez, causa diversos cambios, entre ellos, una mayor permeabilidad de la barrera hematoencefálica», explica Orlovska. En estado normal, esta barrera protege al cerebro de elementos que transporta el torrente sanguíneo y que pueden resultar dañinos; la inflamación que induce la lesión puede favorecer que estas sustancias accedan al cerebro. «En algunos individuos podrían iniciarse de este modo procesos cerebrales lesivos», añade la investigadora.

Al desconocerse todavía los mecanismos que conducen del traumatismo a la enfermedad mental, se ignora si existen medios para reducir el riesgo de padecer una psicopatología posterior. Por el momento, lo mejor que puede hacer un paciente es seguir las directrices que le indique su médico, como descansar y evitar actividades fatigosas, sean físicas o mentales, durante un período de tiempo específico que dependerá de la gravedad del daño. Asimismo, la detección precoz puede facilitar la prognosis de una enfermedad mental, por lo que Orlovska recomienda consultar a un experto en cuanto aparezca algún síntoma.

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