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Neurociencia participativa

Un número creciente de voluntarios colabora con los neurocientíficos a través de su participación en proyectos y juegos en línea. Más de 100.000 legos descodifican la red nerviosa de la retina en su tiempo libre. Este modelo de investigación está creando escuela.

Maraña de hilos: En el proyecto en línea EyeWire, del Instituto de Tecnología de Massachusetts, trabajan investigadores aficionados y profesionales de forma colectiva para construir la cartografía tridimensional de la retina. Cada neurona está identificada con un color. Los legos las completan desde su ordenador personal. [ALEX NORTON/EYEWIRE]

En síntesis

Un número creciente de aficionados a la ciencia contribuyen de forma voluntaria y por Internet en proyectos científicos. Ayudan a evaluar conjuntos gigantescos de datos, entre otras actividades.

En EyeWire, un videojuego científico en línea, más de 100.000 colaboradores cartografían la red nerviosa de la retina del ratón, tarea que resultaría irresoluble para un solo grupo de científicos.

La participación de muchas personas posibilita que surjan nuevos proyectos y propicia el acercamiento de la ciudadanía a la ciencia. Sin embargo, los «ciudadanos científicos» suelen desempeñar un papel pasivo.

Los neurocientíficos del Instituto Max Planck de Investigación Médica de Heidelberg han recogido una cantidad gigantesca de datos. Mediante un haz de electrones barrieron la superficie de la retina de ratones. Luego, con una cuchilla de diamante, cortaron la superficie tisular, formando finos discos de escasos nanómetros para extraer imágenes de las fibras nerviosas más delgadas y de sus conexiones. Obtuvieron así fotografías de la retina con una extraordinaria resolución y, por supuesto, ¡una montaña de datos! Una persona tardaría 10.000 años en cartografiar la red nerviosa del ojo del ratón.

Existe, sin embargo, una cifra aún mayor: Moritz Helmstaedter y sus colaboradores del Instituto Max Planck trabajan ahora en un segmento diminuto del «mapa neuronal» más grande conocido, el conectoma, es decir, la totalidad de todas las conexiones nerviosas. Para comprender mejor el funcionamiento del cerebro humano, los científicos intentan descifrar la interacción de todas las neuronas de una manera análoga a la descodificación de todos los genes, el genoma, o de todas las proteínas de un organismo, el proteoma.

Se trata de una tarea ciclópea. Cada célula nerviosa se encuentra conectada a miles o incluso decenas de miles de otras células, por lo que deben cartografiarse vías nerviosas de centenares de miles de kilómetros. Por el momento, se ha logrado conocer el conectoma de un solo ser vivo: el nematodo primitivo Caenorhabditis elegans, que cuenta con 302 neuronas y cerca de 9000 sinapsis. Para ello se han necesitado 14 años, lo cual no es nada si se considera el tamaño del conectoma humano, con sus casi 80.000 millones de células nerviosas. Por este motivo, Helmstaedter y su grupo empezaron con la retina del ratón.

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