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  • Septiembre/Octubre 2016Nº 80
Encefaloscopio

Consciencia

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El «punto sin retorno» del libre albedrío

La libertad de las decisiones es menos limitada de lo que se pensaba.

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Algunos neurocientíficos buscan rehabilitar la importancia del libre albedrío. De hecho, en fecha reciente, científicos de la Universidad Técnica y de la Universidad Médica Charité de Berlin han conseguido poner en duda el determinismo neuronal. Los investigadores se basaron en el famoso experimento del fisiólogo Benjamin Libet (1916-2007), quien en los años ochenta del siglo pasado analizó la actividad cerebral de sus participantes mientras tomaban sencillas decisiones motoras. Libet descubrió que, en fracciones de segundo y antes de que los individuos se hiciesen conscientes de su decisión, en el cerebro acontecía el potencial de acción preparatorio para llevar a cabo el movimiento. Muchos consideraron el experimento como una demostración de que el libre albedrío es solo una ilusión, pues son los procesos cerebrales los que nos controlan sin que seamos conscientes de ello. Esta hipótesis continúa aún hoy generando controversia entre los científicos.

En un experimento similar, el equipo de Berlín pidió a una serie de probandos que se sentaran frente a un ordenador. La computadora leía su actividad cerebral mediante electroencefalografía (EEG) a la vez que trataba de engañarles en un juego. En este, los participantes obtenían puntos cuando pulsaban con el pie un pedal en el momento que aparecía una señal verde en la pantalla. No obstante, en cuanto la máquina registraba el potencial preparatorio del participante, la señal cambiaba durante un segundo a rojo. Si el individuo pisaba el pedal en ese instante, perdía puntos. ¿Serían los probandos capaces de inhibir brevemente su movimiento en esas condiciones?

En muchos casos, los individuos incluso eran capaces de interrumpir el movimiento cuando el ordenador ya había captado el potencial preparatorio en la EEG. «Los sujetos no se someten sin control a las ondas cerebrales tempranas. Ello demuestra que la libertad de las decisiones volitivas humanas es en esencia menos limitada de lo que se pensaba», concluye John-Dylan Haynes­, del Centro Bernstein de Neurociencia Computacional de la Charité de Berlín, y autor del estudio.

Con todo, el descubrimiento principal de esta investigación radica en la existencia de un «punto de no retorno»: si el ordenador mostraba la señal inhibitoria con una antelación inferior a 200 milisegundos antes de las primeras contracciones musculares de los probandos, estos ya no eran capaces de inhibir por completo su movimiento.

Fuente: PNAS, vol. 113, págs. 1080-1085, 2016

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