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Alteraciones cerebrales en el síndrome del corazón roto

Una disfunción del miocardio poco frecuente se acompaña de modificaciones en las regiones cerebrales responsables de la regulación emocional.

Getty Images / Peopleimages / iStock

En los pacientes que padecen el llamado síndrome del corazón roto, varias regiones cerebrales se comunican peor entre ellas que en las personas sanas, según señalan Christian Templin y otros investigadores del Hospital Universitario de Zúrich.

Con el término «síndrome del corazón roto», los médicos designan una disfunción del miocardio muy poco frecuente, que aparece de forma repentina tras un trauma emocional o físico y que se asemeja a un ataque cardíaco. En concreto, provoca una deformación del ventrículo izquierdo: su extremo apical in­ferior se dilata, mientras que se estrecha hacia la aurícula­. Debido a esta forma que recuerda a un jarrón, la enfermedad se denomina también miocar­diopatía de tako-tsubo, en referencia a la trampa que ­suelen utilizar en Japón para pescar pulpos.

Con el objetivo de averiguar si el síndrome se acompaña de modificaciones en la actividad encefálica, Templin y su equipo examinaron a partir de una resonancia magnética funcional el cerebro de 15 pacientes a los que un año antes se les había diagnosticado dicha cardiopatía. A continuación, compararon los resultados con el de 39 probandos de control sanos. Descubrieron que diversas áreas del encéfalo, entre ellas la amígdala, el hipocampo y la circunvolución del cíngulo, se coordinaban de forma menos eficiente en el cerebro en estado de reposo de los afectados por el síndrome del corazón roto. Dichas áreas del encéfalo desempeñan una función importante en la regulación de las emociones y en los procesos de aprendizaje y memoria. Además, la amígdala y la circunvolución del cíngulo repercuten en el sistema nervioso autónomo, responsable de los mecanismos inconscientes del organismo, entre ellos, los latidos del corazón.

«Las regiones que, según nuestros resultados, se comunican con menor intensidad entre ellas en los pacientes con el síndrome de tako-tsubo son precisamente aquellas que controlan nuestra respuesta al estrés. Por tanto, la comunicación deficiente podría influir en cómo se defienden los afectados en situaciones difíciles y la predisposición que pueden tener a sufrir el síndrome», afirma Templin. No obstante, no se sabe todavía con certeza si las modificaciones encefálicas son la causa del síndrome del corazón roto o si, por el contrario, son consecuencia de él. De hecho, los científicos no han aportado pruebas sobre el aspecto del cerebro de los participantes antes de que sufrieran la insuficiencia cardíaca. Futuros estudios deberán analizar la naturaleza causal de esta relación.

Fuente: European Heart Journal, 10.1093/eurheartj/ehz068, 2019

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