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1 de Noviembre de 2019
Neurobiología

La función del núcleo incertus en la ingesta y la adicción

El núcleo incertus puede modular algunas conductas emocionales y sociales que se hallan alteradas en ­trastornos como el alcoholismo y la anorexia.

Según se ha observado en ratones, el núcleo ­incertus, a través de la relaxina-3 y de su receptor, se halla ligado a la conducta alimentaria. [Getty Images / KatarzynaBialasiewicz / iStock]

El sistema nervioso analiza la información sensorial a través de la corteza cerebral. A continuación, la clasifica, contextualiza y memoriza en el hipocampo, y, en algunos casos, le asigna un valor emocional a través de la amígdala. De esta manera, la información fluye en sentido recíproco entre estas regiones cerebrales, por lo que resulta difícil separar su contenido emocional del contextual. Por ese motivo, se requieren unos agentes moduladores que modifiquen el tráfico para que los sistemas adapten su funcionamiento a las condiciones particulares del entorno y actúen con eficiencia. Así, por ejemplo, en circunstancias vitales se exacerban los mecanismos de atención, mientras que en situaciones menos trascendentales no se retiene gran parte de la información por irrelevante. Pero ¿cuáles son esos moduladores? ¿Dónde se encuentran?

Se sabe que la modulación del sistema la producen centros subcorticales que presentan proyecciones difusas sobre la corteza cerebral, el hipocampo y la amígdala. Algunos de estos centros utilizan neurotransmisores específicos, entre los que se encuentra la corticotropina. La presencia adecuada del factor liberador de corticotropina (CRF) favorece la atención en situaciones de estrés, pero su abundancia puede contribuir a la ansiedad o a la depresión, estados anímicos muy relacionados con el consumo de alcohol y los trastornos de la conducta alimentaria. Jackson Bittencourt y Newton Canteras, de la Universidad de São Paulo, demostraron en 2001 que el núcleo incertus, un centro del tronco cerebral, presentaba una alta concentración de receptores de CRF, por lo que podría mediar en esa acción moduladora.Según estudios posteriores, entre ellos uno de nuestro grupo publicado en 2003, las principales dianas del núcleo incertus se hallan en el cerebro anterior; por tanto, este núcleo puede modular las conductas en situaciones de estrés.

La relaxina-3, una pieza importante

El núcleo incertus modula el hipocampo, el septum, la amígdala y el hipotálamo, regiones especializadas en el manejo de las emociones y la memoria. Ross Bathgate y Tanya Burazin, del Instituto Florey de Neurociencia y Salud Mental, en Australia, observaron que en este núcleo se producía un péptido especial: la relaxina-3. Además, se determinó que la relaxina-3 era el ligando natural de un receptor acoplado a la proteína G, el llamado RXFP3. Por otro lado, los mapas de distribución anatómica de las fibras que contienen relaxina-3 son similares, incluso casi idénticos, a los de la proyección de fibras desde el núcleo incertus, según mostraron Sherie Ma y Andrew Gundlach en el Instituto Florey, junto con Masaki Tanaka, de la Universidad de Kyoto.

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