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Letras de color y con sabor

Algunas personas ven las letras de colores; otras, asocian las palabras con determinados sabores. Son casos de sinestesia.

Getty Images / Moostocker / iStock

En síntesis

La señora B. ve flotar las letras en el aire cuando le hablan. La señora C. ve las cifras en colores.

Las dos mujeres sufren sinestesia. Asocian de una manera poco ha­bitual e involuntaria percepciones o representaciones mentales diferentes.

A pesar de los numerosos estudios científicos, las causas de este fenómeno perceptivo se desconocen, en gran parte.

Apenas había aprendido a leer, cuando la pequeña Madeleine B. vivió una experiencia extraña: cuando le hablaban, veía las letras flotando en el aire, a unos 10 centímetros de la boca de su interlocutor. Como era niña, no veía nada anormal en ello. Así pues, tampoco se lo comentó a nadie. Más tarde, al percatarse de que era la única que tenía esas «visiones», prefirió guardar el secreto; no quería que la tomaran por loca. No obstante, cumplidos los 90 años, decidió que la opinión de los demás le importaba muy poco. Reveló el secreto a sus hijos y al médico de familia.

Hace algunos años, recibí una carta de uno de sus hijos, en la que explicaba parte de la historia. En los archivos científicos se encuentran solo casos rarísimos de este fenómeno. La explicación de por qué suceden sigue siendo bastante misteriosa. Para cualquier persona que aprenda a leer, las dos representaciones de las palabras (la ortografía, es decir, la forma escrita, y la fonética, la sonora) se comunican entre sí. De esta manera, podemos escribir una palabra que escuchamos y, a la inversa, leer en alto la palabra que escribimos. En el caso de Madeleine­, esta comunicación resultaba, de algún modo, excesiva, incontrolable y alucinatoria. La imagen de las palabras se imponía de forma automática a la visión bajo una forma anormalmente viva.

Madeleine es solo un ejemplo, llamativo, de toda una familia de sinestesias, término que proviene del griego (syn, «conjunto» y aisthesis, «sensibilidad»). Existen más de 60 variantes de este trastorno, que tienen en común, no solo una amplificación de la relación entre las diferentes capacidades perceptivas, sino también entre las representaciones mentales que, por lo general, se encuentran separadas. De este modo, a veces el sonido de ciertas palabras suscita un determinado gusto. Un paciente explicó que cuando escuchaba la palabra «prisión» le asaltaba la impresión de que se metía un trozo de tocino frío y duro en la boca.

 

La U, amarilla; el 5, verde

Ciertas sinestesias son más abstractas y no implican ninguna percepción directamente. Por eso, y esta es una variedad bastante común, algunas personas se representan las series numéricas organizadas según una figura geométrica que tiene una forma perfectamente estable y precisa. Cuando piensan en un número, ven inmediatamente, en su guirnalda mental, dónde está colocado. Pueden precisar, por ejemplo, que las cifras del 1 al 10 forman un pequeño bucle, a la derecha, en el sentido de las agujas del reloj, y que los números se alinean hacia la izquierda, con algún zigzag entre el 100 y el 120.

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