Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

«No existe ­ningún pensamiento ­consciente»

El filósofo Peter Carruthers defiende una ambiciosa tesis: la reflexión, los juicios y la voluntad conscientes son una ilusión, pues involucran procesos que siempre nos resultan desconocidos.

Peter Carruthers nació en Gran Bretaña en 1952. Estudió filosofía en la Universidad de Leeds y en el Colegio Balliol de la Universidad de Oxford. Tras varias estancias académicas en las universidades de Belfast, Saint Andrews y Oxford, ingresó como profesor de filosofía en la Universidad de Maryland, en College Park, Estados ­Unidos. Sus trabajos sobre filosofía de la mente se ­basan, en gran parte, en hallazgos neurocientíficos. [Cortesía de Peter Carruthers]

Profesor Carruthers, en 2017 publicó un artículo con el curioso titulo «La ilusión del pensamiento consciente». ¿Qué quiere decir?

Como el propio título expresa, la idea de que pensamos de manera consciente es errónea. Esta impresión subjetiva se refiere más bien a un estado que yo describo como «ilusión de inmediatez». El punto de partida de mis reflexiones surgió cuando intentaba entender mejor los dos enfoques más importantes de la teoría de la consciencia: por un lado, la teoría del espacio global de trabajo, defendida, sobre todo, por los neurocientíficos Stanislas Dehaene y Bernard Baars. Esta teoría se basa en el principio de que un estado mental consciente debe estar disponible para otras funciones mentales, como la memoria operativa, la toma de decisiones o el habla. De esta manera, los estados conscientes son aquellos que «irradian globalidad». Pero según el enfoque alternativo que proponen, entre otros, Michael Graziano y David Rosenthal, los estados conscientes son sencillamente aquellos que conocemos, de los que somos conscientes de inmediato, sin que debamos leer e interpretar antes nuestros pensamientos. Esta idea se describe también como teoría de orden superior. Mi argumento es el siguiente: no importa el punto de vista por el que nos decantemos; no podemos considerar que los pensamientos, deseos, juicios, etcétera, sean conscientes. No están disponibles en la memoria operativa ni tenemos acceso directo a ellos.

Entonces, las fuentesde nuestro pensamiento son desconocidas, no sabemos de dónde vienen nuestras ideas ni asociaciones. Pero al menos somos conscientes de los resultados, ¿no es así?

En nuestro día a día, con frecuencia decimos frases como «Ah, me ha venido un pensamiento» o «Acabo de pensar que…». Con ello nos referimos, sobre todo, a nuestra voz interior, que se encuentra en el centro del flujo de la consciencia. Esta voz sí la experimentamos de forma consciente, de eso no hay duda. Pero en la neurofilosofía profundizamos más en el término «pensamiento». Designamos con él los tipos de creencias, juicios, intenciones o metas que son acontecimientos amodales, abstractos y no sensoriales y nunca son objeto de la memoria operativa, de la «interfaz de usuario» de la mente. Es decir, no son conscientes.

¿La consciencia tiene siempre una base sensorial?

En todo caso, se halla unida a una modalidad sensorial: siempre tiene un componente auditivo, visual o táctil. Vemos cosas con nuestro ojo interno, escuchamos nuestra voz interna. También se podría decir que la consciencia son los contenidos, recuerdos o ideas que experimentamos sensorialmente y que tenemos presentes en la memoria operativa.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.