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Fallos por poco, aciertos plenos

Para nuestro cerebro, fallar por poco equivale a un éxito

Getty Images

Si no entra, no es gol. Pero en nuevas investigaciones se ha observado que, en los juegos de azar, nuestro cerebro parece adoptar un enfoque muy diferente. Los fallos por poco --una sola cifra en la lotería--, la mente los interpreta como aciertos.

Luye Clark y sus colegas, de la Universidad de Cambridge, han examinado mediante resonancia magnética funcional (RMf) los cerebros de 15 voluntarios que jugaban con una simulación informática de una máquina tragaperras. Nada sorprendentemente, su sistema cerebral de recompensa se activaba en los aciertos, algo que no ocurría con los fallos claros. Pero cuando la rueda se detenía justo a un puesto de la línea de pagos, el sistema cerebral de recompensas de los voluntarios se excitaba lo mismo que en un pleno. Exhibía en el estriado y en la ínsula tanta actividad como en los premios, estructuras que participan en el refuerzo de la conducta al proporcionar una realimentación positiva.

Parece razonable que existan refuerzos de este tipo para las conductas que exijan la adquisición de destrezas —al tirar al blanco—, pues la recompensa del cuasi-acierto es un incentivo para seguir practicando. "Pero fallar por poco en un juego de puro azar no significa que estemos mejorando", declara Clark. Con todo, parece que el cerebro erróneamente activa en estas situaciones el mismo tipo de sistema de refuerzo del aprendizaje.

Tales hallazgos arrojan luz sobre el meollo de la adicción a las apuestas. A pesar de que ninguno de los probandos era aficionado a las apuestas, aquellos cuyos cerebros exhibían respuestas más intensas en el escáner informaron también de haber sentido mayor deseo de seguir jugando, tras los "cuasi-aciertos". Si estas áreas cerebrales de recompensa se vieran excesivamente invocadas podrían constituir un factor de ludopatía, conjetura Clark.

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