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1 de Septiembre de 2015
Psicología

Autocontrol, el secreto para triunfar

La capacidad de controlar las emociones y los deseos constituye un rasgo psicológico fundamental para obtener éxito en el trabajo y la vida personal, pero también para sobrellevar las posibles adversidades.

DANIEL STOLLE

En síntesis

A finales del siglo XX, los psicólogos consideraron que el cultivo de la autoestima era la panacea para los problemas personales y los males sociales. Sin embargo, el autocontrol resulta más importante.

La capacidad de controlar los impulsos y deseos es fundamental para vivir y trabajar en comunidad. Pero las dinámicas de autocontrol son bastante complejas.

En la actualidad, la investigación sobre el autocontrol se está expandiendo hacia nuevas direcciones con el objetivo de entender las raíces de la adicción y de cómo combatirla.

La capacidad de controlar los propios impulsos y deseos resulta indispensable para vivir y trabajar en comunidad. Las personas con un buen control sobre sus pensamientos, emociones y comportamientos no solo prosperan en la escuela y su carrera profesional, sino que también gozan de mejor salud, disponen de más dinero y son más populares. Asimismo, disfrutan de unas relaciones íntimas más satisfactorias (como confirman sus parejas) y despiertan una mayor confianza en los demás. El riesgo de que su vida descarrile es también menor: no suelen cometer infracciones o caer en la drogadicción. Incluso viven más años. El escritor brasileño Paulo Coelho resumió estos beneficios en una de sus novelas con la siguiente frase: «Si te conquistas a ti mismo, conquistarás el mundo».

El autocontrol nos ayuda a cambiarnos a nosotros mismos y, sin duda, constituye la manera más relevante para adaptarnos al ambiente. De hecho, el deseo de autocontrolarnos y adaptarnos a nuestro entorno se encuentra profundamente arraigado en la psique humana y subyace en el compromiso con la ciencia, la política, los negocios y las artes. Ya que la mayoría de las personas carecemos del poder regio para que los demás obedezcan nuestras órdenes y necesitamos contar con la cooperación de los otros para sobrevivir, la capacidad de limitar la agresión, la avaricia y los impulsos negativos se convierte en una necesidad.

El reconocimiento de la importancia del autocontrol por parte de los psicólogos sociales refleja un cambio de perspectiva. Hace 30 años, muchos de estos profesionales consideraban, de manera equivocada, que el cultivo de la autoestima constituía la panacea para resolver los problemas personales y los males sociales. Ese error resulta comprensible. Por lo general, tener éxito se asocia con poseer una alta autoestima. Era razonable, pues, que se pensara que un aumento de esta última supondría una mejora de la vida.

Pero cuando los investigadores analizaron bajo lupa esa hipótesis constataron que la autoestima no lleva por sí misma al éxito. De hecho, más que una causa, es un efecto. Un estudio a largo plazo con estudiantes reveló que obtener buenas notas aumenta la autoestima, mas tener una valoración alta de sí mismo no asegura lograr calificaciones estelares. El factor fundamental se llama autocontrol.

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