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1 de Septiembre de 2015
Neurociencia

En la cabeza del programador

Mientras que los legos en programación solo ven símbolos crípticos, los informáticos descifran el significado del código en un santiamén. ¿Qué ocurre en su cerebro?

ISTOCKPHOTO / NULLPLUS

En síntesis

Al descifrar el significado de un código de software, en el cerebro se activan, sobre todo, las áreas relacionadas con el lenguaje, así como el giro frontal medio y la corteza parietal inferior.

Al parecer, la comprensión del lenguaje desempeña una función destacada en la programación. La memoria operativa facilita que se memoricen las variables del programa.

Conocer los procesos neuronales implicados en la tarea de programar podría ayudar a desarrollar lenguajes de programación más adecuados a los procesos que acontecen en el cerebro.

El 4 de junio de 1996 despegó desde el Centro Espacial de Kourou, en la Guayana Francesa, el cohete propulsor Ariane 5 con cuatro satélites de investigación a bordo rumbo al espacio. A los 37 segundos se desvió de su ruta, se despedazó y explotó junto con su cargamento. El origen del accidente fue un fallo en el software de control: parte del programa se había recuperado de su predecesor, el Ariane 4, a pesar de que el nuevo cohete disponía de un hardware muy diferente. Las pérdidas del lanzamiento fallido ascendieron a unos 290 millones de euros actuales, uno de los errores de programación más caros de la historia mundial.

Por suerte, consecuencias de esta magnitud ocurren con poca frecuencia a causa de una deficiencia informática. Aunque también los errores menores importan. La presencia de programas informáticos en nuestras vidas va en aumento: los encontramos en portátiles, teléfonos inteligentes, automóviles, tarjetas de crédito, e incluso en algunas lavadoras. Los programadores deben superar retos cada vez mayores para asegurar una interconexión perfecta entre componentes electrónicos complejos.

Para que un ordenador trabaje de forma autónoma, una persona debe haber escrito, en algún momento, la mayor parte del código de los programas que contiene. Por tanto, los errores resultan inevitables. Sin embargo ¿cómo podrían reducirse esas deficiencias? Para averiguarlo, en 2014, un equipo interdisciplinario de informáticos y neurobiólogos investigamos por vez primera qué ocurre en el cerebro mientras se programa.

Al contrario de lo que se suele pensar, el programador se ocupa, sobre todo, de entender los programas de ordenador ya escritos. Averigua el modo en que las instrucciones y definiciones individuales ocultas en el código influyen en el comportamiento del software. Solo entonces puede modificar o completar elementos concretos.

Mediante tomografía por resonancia magnética funcional (RMf) observamos la actividad cerebral de 17 programadores mientras llevaban a cabo dicha tarea. Tumbados en el escáner, cada uno de ellos debía descifrar el significado de una docena de códigos de programa que aparecían en una pantalla. Uno de los códigos fuente escrito en el lenguaje de programación Java alteraba el orden de las letras de la palabra «Hello», convirtiéndola en «olleH».

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