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1 de Septiembre de 2015
Psiquiatría

Hiperflexibilidad y ansiedad

Variaciones en el colágeno pueden afectar tanto a la movilidad de las articulaciones como al estado mental.

GETTY IMAGES

La flexibilidad de las articulaciones suele ser una cualidad codiciada, particularmente en la danza y el atletismo, pero no todo son ventajas. Cada vez más investigaciones revelan la existencia de un vínculo entre la ansiedad y la hipermovilidad articular. Un estudio publicado el año pasado en la revista Frontiers in Psychology confirma tal asociación, y señala que los individuos con articulaciones hipermóviles presentan una actividad más intensa en las regiones cerebrales asociadas a la ansiedad.

La hipermovilidad o hiperlaxitud articular, que afecta aproximadamente al 20 por ciento de la población, permite una variedad de movimientos de inusitada amplitud. Estas personas pueden, por ejemplo, tocarse con el pulgar la cara interna del antebrazo, o apoyar en el suelo las palmas de ambas manos sin doblar las rodillas. Esta cualidad parece ser genética y es el resultado de una variación de la principal de las proteínas estructurales del tejido conjuntivo, el colágeno.

Desde hace años, la hipermovilidad se ha vinculado con un mayor riesgo de sufrir asma o colon irritable, entre otras dolencias físicas. «La hipermovilidad articular tiene consecuencias en todo el organismo, no solo en las articulaciones», explica Jessica Eccles, psiquiatra e investigadora en la Universidad de Sussex. Era solo cuestión de tiempo que se empezasen a investigar posibles vínculos entre la hipermovilidad y los trastornos mentales. La investigación comenzó en 1993 y entró en ebullición cinco años después, cuando la investigadora Rocío Martín-Santos, en la actualidad en el Hospital Clínico de la Universidad de Barcelona, y sus colaboradores descubrieron que los pacientes con ansiedad presentaban una frecuencia 16veces mayor de articulaciones laxas. Estos hallazgos se han replicado numerosas veces en grupos de probandos de gran tamaño.

Un estudio de neuroimagen realizado en 2012 por Eccles y sus colaboradores demostró que los individuos con hipermovilidad articular presentaban amígdalas de mayor tamaño. La amígdala es una región cerebral esencial para el procesamiento de las emociones y, en especial, del miedo. En el estudio de 2014, dirigido por Eccles y en colaboración con investigadores de España, los participantes hipermóviles exhibieron una reactividad neuronal exacerbada en regiones implicadas en la ansiedad cuando se les mostraban escenas tristes o enojosas. Esta condición también se ha vinculado con el aumento del consumo de chocolate, tabaco y alcohol, productos a los que a menudo se recurre como auto­medicación para la ansiedad.

La hipermovilidad articular puede estar relacionada asimismo con una reacción exagerada del sistema simpático ante situaciones de estrés intenso, conocidas por situaciones de lucha o huida. En fecha reciente, Eccles y sus colaboradores constataron este fenómeno mediante un estudio con 400pacientes psiquiátricos. Según descubrieron, las anomalías en el colágeno que confieren una flexibilidad mayor a las articulaciones parecen afectar a los vasos sanguíneos y provocar que la persona propenda a acumular sangre en las venas de las piernas. Esta acumulación puede inducir una respuesta cardiovascular exagerada para mantener el flujo sanguíneo que bombea el corazón. Cuando dicho órgano necesita realizar un esfuerzo extra solo para mantener la circulación de la sangre, todo el organismo se acerca a una respuesta de tipo lucha o huida, la cual puede transformarse en pánico.

Eccles conjetura que esas personas podrían beneficiarse sobre todo de bloqueantes beta, los cuales alivian la ansiedad al reducir los síntomas de la respuesta lucha o huida del organismo. También confía en que en futuros estudios se analicen tratamientos específicos para sujetos hiperflexibles. En el ínterin, las investigaciones constituyen un recordatorio importante para que los clínicos tengan en cuenta la posibilidad de que el trastorno mental de sus pacientes pudiera tener orígenes puramente corporales.

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