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1 de Enero de 2013
Personalidad

Alcohol y violencia

Por qué las bebidas alcohólicas tornan agresivas a algunas personas.

ISTOCKPHOTO / MANDY HB

El alcohol alegra y distiende a unos, vuelve irascibles y peligrosos para sí y para los demás a otros. ¿De qué depende? La diferencia puede radicar en la capacidad de los sujetos para medir las consecuencias de sus actos, según un estudio reciente publicado en Journal of Experimental Social Psychology.

Brad Bushman, de la Universidad estatal de Ohio, y sus colaboradores pidieron a casi 500 voluntarios que participaran en un sencillo juego. Los probandos, hombres y mujeres en igualdad de número, creían que competían con un rival en el intento de pulsar un botón con mayor rapidez que el contrincante. En realidad, el programa informático que se utilizaba en la prueba decidía al azar quién ganaba o perdía. Cuando un sujeto resultaba perdedor, recibía una descarga eléctrica. Pero si ganaba, administraba la descarga al supuesto contrincante; podía decidir a voluntad propia la duración e intensidad de la misma.

Antes de empezar a jugar, los participantes cumplimentaron un cuestionario diseñado para medir su sentimiento de responsabilidad por las consecuencias futuras de sus actos. A la mitad de los probandos se les ofreció un combinado de alcohol con zumo de naranja en dosis suficientes para estar ebrios; a los demás se les dio una bebida baja en alcohol. Los participantes que manifestaron desinterés e irresponsabilidad por las consecuencias de sus actos mostraban una mayor tendencia a proporcionar descargas largas e intensas. En el grupo sobrio, estos respondieron con mayor agresividad que los sujetos responsables. Pero estando ebrios, su beligerancia se salía de la escala. «Fueron, con mucho, el grupo más agresivo del estudio», afirma Bushman.

Con todo, podemos dar una buena noticia: dicho rasgo es maleable. Michael McKloskey, de Universidad de Temple, confirma que los individuos impulsivos a menudo tienen la convicción de que si una situación les resulta frustrante o desagradable, es «precisamente para fastidiarles». Si consiguen aprender a ver la situación de forma más objetiva, pueden conservar mejor la calma y reprimir su ira, añade McKloskey: «Cuando las personas impulsivas llegan a dominar esta técnica adquieren un sentido de control y responsabilidad sobre las consecuencias».

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