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Aprender a escuchar

Para afinar el habla, los niños se apoyan en una realimentación distinta a la de los adultos.

ISTOCKPHOTO / MICHAEL TRAVERS

Al igual que el músico que afina su guitarra, las personas adultas escuchan de forma subconsciente su propia voz para ajustar el tono, el volumen y la pronunciación del habla. Los bebés que aprenden a hablar no actúan de este modo. ¿Cómo adquieren el habla los niños y cómo pueden ayudarles los padres en esa tarea?

Estudios anteriores han demostrado que los adultos se valen de la realimentación auditiva para retocar y ajustar su pronunciación. Ewen MacDonald, del Centro de Investigación Auditiva Aplicada de la Universidad Técnica de Dinamarca, quiso saber si los niños actuaban de la misma manera. Para ello, solicitó a probandos adultos y niños que guiasen las acciones de un robot en un videojuego. Para ese fin, los participantes debían repetir la palabra bed («cama» en inglés). Cada vez que pronunciaban el vocablo, oían su propia voz a través de auriculares. Los investigadores desplazaron su espectro sonoro para que oyeran bad («malo») en lugar de bed. Se observó que los adultos y los niños de cuatro años trataban de corregir el error llevando la pronunciación hacia bid («oferta»), en cambio, los de dos años en ningún momento se apartaron de la expresión bed. Al parecer, no se valían de la retroalimentación auditiva para controlar el habla.

Aunque cabe la posibilidad de que esos niños hayan suprimido el mecanismo de realimentación, MacDonald piensa que tal vez no comiencen a escucharse a sí mismos hasta tener más edad. En tal caso, resulta probable que dependan de la realimentación que les proporcionan las voces de los adultos para calibrar su propia voz. De hecho, casi todos los familiares y cuidadores repiten de forma espontánea las palabras que pronuncian los pequeños con el objetivo de alabarles y alentarles. «Me parece que el mensaje que debemos retener de todo ello es que la interacción social es importante para el desarrollo del habla», opina MacDonald. Un consejo final: la clave consiste en hablar e interactuar con el niño de forma normal.

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