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1 de Enero de 2013
Genética

El mejor amigo del genetista

La investigación del genoma de los perros puede desentrañar claves sobre las patologías neuropsiquiátricas de los humanos.

DREAMSTIME / ISSELEE

En síntesis

Ciertas razas caninas presentan patologías semejantes a los trastornos neuropsiquiátricos humanos.

El genoma de los perros puede ayudar a desentrañar las claves neurológicas de enfermedades como el trastorno obsesivo-compulsivo o la narcolepsia.

La investigación en modelos perrunos va en aumento. Entre los proyectos en marcha se encuentra la iniciativa europea LUPA.

Solo, un border collie de once años, toma una dosis doble de Xanax (alprazolam) para los nervios en la festividad nacional del 4 de julio en Estados Unidos. Este fármaco se suma al antidepresivo, fluoxetina o amitriptilina, que el perro recibe como tratamiento a lo largo de todo el año. Los fuegos artificiales lo sacan de quicio, al igual que los petardos, los disparos y prácticamente cualquier sonido explosivo, los cuales le provocan ataques de nervios. Jadeante y babeando, con los ojos dilatados, busca desesperadamente un lugar donde esconderse. Si otro perro ronda cerca, puede atacarlo. «Esto se conoce como redirección de la ansiedad», explica Melanie Chang, dueña de Solo y bióloga evolutiva de la Universidad de Oregón en Eugene.

Cuando era investigadora posdoctoral en la Universidad de California en San Francisco, Chang colaboró en la recopilación de cientos de muestras de ADN de border collies, entre ellas la de Solo, como parte de un proyecto para el estudio de la fobia a los ruidos fuertes (ligirofobia). La bióloga estima que al menos el 50 por ciento de los collies padecen dicho trastorno, de los cuales un 10 por ciento se encuentran gravemente afectados. Estos ejemplares suelen autolesionarse o herir a otros animales en respuesta a los ruidos fuertes. Steven Hamilton, psiquiatra de la Universidad de California en San Francisco y director del susodicho proyecto, considera que existen paralelismos entre el pánico de los perros y la ansiedad de las personas. Los mismos medicamentos funcionan en aproximadamente el mismo porcentaje de casos humanos y caninos. Un número creciente de proyectos como el suyo se encuentran en marcha, tanto para ayudar a los perros con alteraciones como para desterrar las raíces de enfermedades neuropsiquiátricas humanas.

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