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1 de Enero de 2013
Percepción

Expertos en rostros

Poco después de nacer, los bebés muestran una sensibilidad especial para las caras. Distinguen los rostros individuales de humanos; también de monos. Sin embargo, pronto pierden esa capacidad y se centran en la fisonomía de sus congéneres.

DREAMSTIME / EMIN KULIYEV

En síntesis

Desde la lactancia, el sistema neuronal se especializa en la percepción facial. Al principio, los niños pueden diferenciar animales y personas; más tarde solo consiguen distinguir a individuos humanos.

Durante las primeras fases del desarrollo se pierden conexiones nerviosas que rara vez se utilizan.

La mayor sensibilidad para las caras influye también en la atención y, con ello, en el proceso de aprendizaje de los niños.

María abre los ojos. Poco tiempo después del parto, ve por primera vez el mundo que la rodea. Su visión es todavía muy borrosa y distingue solo aquello que tiene cerca. De forma intuitiva, su madre la mantiene a la distancia correcta para que la pequeña pueda estudiar su rostro.

En ese momento, nada fascina más a María. De hecho, la imagen pertenece a la voz a la que ya se había acostumbrado cuando se hallaba en el útero materno. Pronto la pequeña será capaz de distinguir la cara de su madre de la de otras mujeres.

Fatma Sohar, de la Universidad de los Emiratos Árabes Unidos, comprobó que para que un bebé pudiera reconocer a su madre en ese primer contacto visual necesitaba oírla hablar o cantar. Sohar investigó un grupo de recién nacidos que, pocas horas después del parto, mantuvieron contacto corporal con su progenitora, pero no oyeron su voz. No por casualidad. Previamente la investigadora y las participantes habían acordado que para el estudio las mujeres debían permanecer en silencio. Cuando el rostro materno se presentaba en el campo visual del pequeño, este no mostraba mayor interés que si veía el de una mujer extraña. Otro grupo de bebés sí pudieron oír desde el principio la voz de su madre. A diferencia de los anteriores, fijaban la mirada en ella durante más tiempo. ¿Conclusión? Los recién nacidos necesitan asociar la cara con la voz para identificar a su madre.

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