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1 de Enero de 2013
Comportamiento animal

Múridos rescatadores

Los roedores sacrifican su propio beneficio para liberar a sus compañeros enjaulados.

GETTY IMAGES

La expresión «rata» podría considerarse más un elogio que un insulto. Según un estudio publicado en Science a finales de 2011, los roedores pueden mostrarse sorprendentemente altruistas.

Peggy Mason, Inbal Ben-Ami Bartal y Jean Decety, de la Universidad de Chicago, colocaron pares de ratas en jaulas, en las que uno de los animales permanecía preso en el centro dentro de un recinto transparente y más pequeño en el que apenas podía moverse, mientras que el otro múrido podía corretear libremente por su exterior. Los investigadores observaron que 23 de 30 ratas liberaron a sus compañeras bien empujando con la cabeza la puerta de la jaula interior o bien apoyando el cuerpo en la puerta hasta lograr abrirla.

Para comprobar el altruismo de los roedores, Mason introdujo ratas en cajas que contenían dos recintos. En uno se encontraba otra rata, en el otro, un montoncito de virutas de chocolate. Los roedores que gozaban de libertad de movimiento podían aprovechar el momento para comerse con toda facilidad el atractivo manjar. No obstante, optaron por otra acción: en su mayoría abrieron ambas jaulas y compartieron las chocolatinas con su compañera liberada. «En el mundo de las ratas eso es mucho», opina Mason. «Se trata del primer estudio que relaciona el altruismo con la conducta ratonil.»

No obstante, Jeffrey Mogil, de la Universidad McGill, y Mason, señalan que cabe la posibilidad de que las ratas «libertadoras» intentasen con esa acción acallar las llamadas de socorro de sus compañeras. Aun así, Mason considera que las peticiones de auxilio no son lo bastante frecuentes para motivar las ratas; Mogil no está tan seguro.

Con todo, este estudio entra a formar parte de una serie de experimentos recientes que han cambiado la forma de considerar la empatía y el altruismo: no se trata de rasgos exclusivamente humanos, como se pensaba hasta ahora. Al parecer, el instinto de ayuda mutua ha evolucionado en numerosos animales, incluso con sacrificios para uno mismo, instintos que los humanos también hemos heredado. «En definitiva», concluye Mason, «la ayuda al infortunado es parte de nuestra biología».

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