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Bipolaridad y trastornos de la conducta alimentaria

Consecuencias y tratamiento de la comorbilidad del trastorno bipolar con la anorexia, la bulimia o el trastorno por atracón.

Los trastornos de la conducta alimentaria, sobre todo la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón, son muy prevalentes en el síndrome bipolar. Se calcula que un 6 por ciento de las personas con bipolaridad presentan, además, un trastorno de la conducta alimentaria. Si bien el trastorno bipolar suele aparecer primero en un 55,7 por ciento de los casos, en un 34,3 por ciento de los pacientes sucede a la inversa. El 10 por ciento restante corresponde a personas en las que las patologías se inician de manera si­multánea.

A partir de la revisión de 93 artículos científicos, hallamos que la aparición conjunta de dichos trastornos ensombrece el pronóstico de ambos, según publicamos en la Revista de Psiquiatría y Salud Mental. De esta manera, el inicio del síndrome bipolar es más temprano si existe un trastorno de la conducta alimentaria previo, sobre todo si se trata de anorexia nerviosa. Asimismo, la comorbilidad conlleva que los afectados padezcan más episodios anímicos (depresión) y sintomáticos (entre ellos, procesos hipomaníacos). Esta consecuencia se da con mayor frecuencia en los pacientes bipolares con bulimia.

También existe una correlación entre las psicopatologías de la conducta alimentaria y la gravedad del trastorno bipolar. Esta relación favorece que el riesgo de suicidio, conducta común en ambos trastornos, se incremente.

En resumen, los estudios revelan que existe una gran correlación entre los trastornos de la conducta alimentaria y el síndrome bipolar, la cual se asocia a una mayor gravedad de este último. No obstante, en muchas ocasiones, el reconocimiento de los trastornos de la conducta alimentaria en pacientes bipolares medicados resulta deficiente, ya que uno de los efectos secundarios de algunos fármacos es el aumento de la ingesta.

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