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  • Mayo/Junio 2018Nº 90
Encefaloscopio

Psicología

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¿Problemas psicológicos por interrumpir el embarazo?

La prohibición de abortar comporta consecuencias psicológicas negativas para las mujeres que han tomado esa decisión.

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Los detractores del aborto argumentan con frecuencia que la intervención provoca un sufrimiento psicológico en las mujeres. A esta explicación se contrapone el padecimiento mental que implica verse obligada a tener un niño no deseado. A lo largo de cinco años, investigadores de la Universidad de California en San Francisco analizaron el estado mental de mujeres que habían pasado por la experiencia de un aborto y otras que no habían tenido esa vivencia.

En concreto, el equipo de médicos y psicólogos dirigido por Antonia Biggs encuestó a embarazadas que habían abortado relativamente tarde: algunas lo hicieron una o dos semanas antes del límite que establecían las normas de la clínica que habían escogido. Compararon los resultados con los de mujeres a las que se había prohibido interrumpir el embarazo porque lo habían solicitado entre una y tres semanas después de la fecha límite.

Tras haber tomado la decisión, las participantes que no pudieron abortar presentaban un mayor malestar psicológico en comparación con el otro grupo: manifestaban más ansiedad y tenían una autoestima más baja. Pero las mujeres que sufrieron un aborto involuntario a lo largo de su embarazo o a las que finalmente se les permitía abortar en otro centro, mostraban una mayor tasa de depresión. Con todo, durante los cinco años que abarcó el estudio, el estado emocional de las 558 participantes se igualó.

Los autores sugieren que la investigación no demuestra que el aborto sea el motivo de una mayor afectación psicológica, sino que demuestra que la negativa al deseo de interrumpir el embarazo comporta consecuencias negativas; aunque, según los datos, solo a corto plazo.

Fuente: JAMA Psychiatry, vol. 74, págs. 169-178, 2017

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