Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Marzo de 2016
Cognición

El sentido­ de la ­orientación a prueba

Para ­orientarnos, nos servimos de ­nuestro sentido de la orientación y de la construcción de un mapa cognitivo. Pero ¿puede que el uso tan extendido del GPS atrofie esas capacidades ­humanas? ¿O, por el contrario, las favorece?

ISTOCK / STRAITEL

En síntesis

Para orientarnos empleamos diversas estrategias. ­Recordamos la situación de edificios llamativos y construimos un mapa mental en la cabeza.

Si empleamos un sistema de navegación, desarrollamos poco la capacidad de orientación. Sin embargo, no existen pruebas de que estos dispositivos perjudiquen nuestro sentido de la orientación.

La representación en pantalla que ofrecen los ­dispositivos de navegación actuales es mejorable. Modelos novedosos podrían incluso ayudar a entrenar la orientación.

Consultar el mapa de carreteras para saber cómo llegar a destino suena hoy en día casi a anécdotas del pasado. En pleno siglo xxi, la mayoría de los conductores teclean el nombre del lugar al que desean llegar en el sistema de posicionamiento global (GPS) de su automóvil. Sin embargo, más de uno acaba extraviándose al confiar ciegamente en la ruta que la voz y la pantalla del dispositivo digital le indican. ¿Ocurriría lo mismo si se prescindiera del moderno navegador? ¿O es posible que el hecho de depender de la tecnología para llegar a destino resulte contraproducente para el sentido de la orientación humano?

En 2014 preguntamos a casi 4000 participantes de entre 18 y 70 años sobre la frecuencia con la que empleaban mapas impresos, aparatos de navegación y planificadores de ruta. La encuesta formaba parte de un estudio llevado a cabo por el Instituto para las Ciencias Sociales de Leibniz GESIS. También les pedimos que valoraran su propio sentido de la orientación, es decir, la capacidad de saber en que dirección se encuentra un lugar determinado desde la posición de uno mismo.

No importaba el sexo ni la edad; la mayoría de los sujetos coincidían en que dejarse guiar por el navegador GPS constituía un acto rutinario. En cambio, sí detectamos una diferencia en cuanto a los sistemas que utilizaban para orientarse: mientras los jóvenes se servían sobre todo de los planificadores de ruta vía Internet o las aplicaciones de navegación en los teléfonos inteligentes, las personas de más edad recurrían con mayor frecuencia a las versiones impresas. Estos últimos aseguraban, asimismo, que usaban los puntos cardinales para orientarse. Por otro lado, constatamos que los individuos que con frecuencia usan el GPS no tienen un peor concepto de su capacidad de orientación que quienes rara vez lo emplean. Y, por lo general, esa autovaloración resulta acertada: las personas que se consideran diestras a la hora de orientarse estiman con mayor precisión la dirección en la que se encuentra un lugar concreto. En conclusión, los dispositivos de navegación no parecen mermar nuestra capacidad de orientación.

Sin embargo, no todas las personas estamos igual de dotadas para desarrollar la comprensión espacial del entorno. Si bien puede resultar sorprendente, esta habilidad no depende tanto de lo bueno que uno sea en las tareas espaciales (por ejemplo, en la rotación mental), sino que la memoria de trabajo visuoespacial parece desempeñar una función más esencial. Todavía no está claro en qué medida las diferencias en la capacidad de orientación se establecen desde el nacimiento. Pero, en muchos aspectos, la práctica ejerce una importante función a la hora de orientarse. Aun así, algunas personas apenas entrenan dicha habilidad, pues consideran que se trata de una facultad innata.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.