MARTIN MÜLLER

La percepción táctil nos transmite las primeras impresiones sensoriales que experimentamos los humanos, incluso antes de que nazcamos. Nos sirve para que nos ubiquemos en el entorno y para relacionarnos con él de forma segura. Innumerables receptores convierten la piel en el órgano más extenso (se estima que una mano posee unos 17.000). Para que la información de los estímulos táctiles llegue desde nuestra superficie cutánea hasta la corteza cerebral debe cumplir diversas etapas.

Las células sensoriales
Según el tipo de estímulo táctil, se activan diferentes receptores que envían señales eléctricas hasta la médula espinal a través de fibras nerviosas sensoriales.

Conexión en la médula espinal
Cada receptor pertenece a una neurona del ganglio espinal, en el canal vertebral. Este transmite la señal a la médula espinal.

Entrada al cerebro
A través de diferentes vías, las señales alcanzan dos regiones clave de la médula espinal: los fascículos gracilis y cuneatus. Al final se cruzan las vías de la mitad izquierda y de la derecha del cuerpo.

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