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1 de Julio de 2005
Fobias

Fármacos contra el miedo

Quien tiene miedo, vive más tiempo. Un temor prudente nos previene de peligros amenazadores. Pero una fobia patológica puede hacer que la vida se transforme en una tortura. Cuando tal sucede, hay que erradicar del cerebro esa sensación.

¿De qué tiene usted miedo? ¿Se acelera su corazón cuando ve de repente una araña o una serpiente? ¿Le empiezan a sudar las palmas de las manos cuando debe subir a un avión o echar un discurso ante un público numeroso? Situaciones como éstas liberan en muchas personas una descarga de adrenalina, una típica reacción ante el estrés que hallamos en la mayoría de los animales. El organismo entra en un estado de tensión suprema, aun cuando no exista amenaza de un peligro real.
Pero los trastornos del miedo no se limitan a tales fobias. Algunos individuos sufren ataques de pánico sin razón alguna aparente. Quienes han visto los horrores de la guerra, de una catástrofe natural o de abusos físicos desarrollan con frecuencia un trastorno de estrés postraumático; esta condición debilitante puede cursar con pesadillas y representaciones pavorosas del pasado. En resumen, según las estimaciones del norteamericano Instituto Nacional de la Salud Mental de Bethesda, 19 millones de personas padecen sólo en los Estados Unidos de trastornos que incluyen respuestas de pánico o de temor inadecuadas.

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