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1 de Julio de 2005
Patologías

Síndrome de Down

Durante mucho tiempo se equiparó la trisomía 21 con una minusvalía grave, que suponía una dependencia indefinida de los demás. Sin embargo, hoy sabemos que estos niños pueden desarrollar una personalidad autónoma, si se les estimula desde muy pronto.
El dictamen de los médicos era fulminante: las personas con la enfermedad hereditaria llamada trisomía 21 tenían una "forma de vida degenerada". Su conducta venía determinada por un "retraso mental llamativo y una vida traviesa y alegre, inclinada siempre hacia la necedad", según se leía todavía en manuales oficiales de los años sesenta del siglo pasado.
John Langdon Down (1828-1896), médico inglés, fundó una residencia para niños con minusvalías psíquicas en la villa de Teddington, cerca de Londres, y combatió a fondo sus síntomas. Trató de clasificar los trastornos psíquicos de acuerdo con criterios étnicos, pero, al acuñar la expresión "idiocia mongoloide" para definirlos, añadió un nuevo estigma a sus pequeños pacientes, con dedos cortos, cara redonda y una hendidura palpebral reducida y característica.

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