Inducir el estado de hibernación

Identifican en el hipotálamo de ratones unas neuronas relacionadas con el letargo de corta duración.

Instituto Internacional de Medicina del Sueño Integrativa (WPI-IIIS)

Por el momento, solo lo hemos podido ver en las películas de ciencia ficción: personas que, dentro de un ataúd de cristal a bordo de una nave espacial, realizan viajes de decenios de duración. Lo que para nosotros es, hasta la fecha, mera fantasía, resulta un proceso natural, al menos en parte, para algunos animales: con el fin de evitar las condiciones ambientales adversas, caen en un sueño invernal. A través de la reducción de la temperatura corporal, del metabolismo, de las pulsaciones, de la respiración y de la actividad cerebral, disminuye drásticamente su necesidad de alimento.

Un equipo coordinado por Takeshi Sakurai, de la Universidad de Tsukuba, ha demostrado que ese estado puede inducirse en algunas especies que no hibernan. En su laboratorio, los ratones pudieron soportar un hipometabolismo, aunque fuera solo por unas horas. Para ello, los investigadores identificaron en el hipotálamo de los animales las llamadas neuronas Q, relacionadas con el letargo de corta duración. Mediante la estimulación del hipotálamo, lograron provocar en esos roedores durante más de 24 horas un estado equiparable a la hibernación.

Los autores prevén efectuar más estudios para comprobar si el procedimiento es reproducible en otros mamíferos, incluidos los primates. Afirman que los resultados tienen relevancia médica, puesto que una hibernación artificial en humanos podría reducir las complicaciones que se dan tras un infarto de miocardio o un ictus y mantener con vida órganos para los trasplantes. También especulan sobre una posible aplicación para los vuelos espaciales tripulados de larga distancia. Quizás, algún día la ficción se haga realidad.

Fuente: Nature, 10.1038/s41586-020-2163-6, 2020

 

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